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Policiales

Femicidio en El Tipal: tras varias de idas y venidas, se conformó el tribunal que juzgará a Figueroa

El comienzo del juicio está previsto para el primer cuatrimestre del año que viene.

Justicia de Salta

Los jueces designados para decidir la suerte de José Figueroa, son Cecilia Flores Toranzos, como presidenta. Eduardo Sángari y Leonardo Feans, en tanto, quedaron como vocales. El debate quedó fijado recién para abril y mayo del próximo año.

La integración del tribunal surgió de un sorteo y, hasta ahora, no se recibieron planteos que cuestionen a los jueces designados. Como se sabe, la causa está en manos de la Sala IV del Tribunal de Juicio, ahora conformado con la jueza Cecilia Flores Toranzos, como presidenta, con Eduardo Sángari y Leonardo Feans como vocales.

Estos jueces tendrán la responsabilidad de juzgar a José Eduardo “jota” Figueroa, imputado por el delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo, la relación de pareja preexistente y por mediar violencia de género, en perjuicio de su esposa Mercedes Kvedaras, muerta en un hecho ocurrido en el barrio privado de El Tipal, el 4 de agosto del 2023.

Por el Ministerio Público, en tanto, intervendrá la fiscal de la Unidad Fiscal de Femicidios, Luján Sodero Calvet, mientras que, en calidad de querellante, lo hará el abogado Jorge Ovejero y la defensa técnica del imputado está a cargo de Juan Casabella Dávalos.

El femicidio, que causó una fuerte conmoción en los salteños, tuvo una gran repercusión, tanto a nivel local como nacional. Oficialmente, la investigación determinó que la mujer murió por asfixia mixta, producto de estrangulamiento y sofocación. También que presentaba golpes previos, lo que reforzó la hipótesis de un crimen con características de violencia de género.

Se desconoce aún, a ciencia cierta, el móvil del crimen ni los entretelones que gestaron el mismo, lo que se espera develar una vez que se lleve adelante el juicio, por lo cual habrá que esperar hasta el 2026, si es que no surgen más dilaciones.

Figueroa cumple prisión preventiva en virtud de los riesgos procesales, tanto de fuga como de entorpecimiento. La fiscalía resaltó la gravedad del hecho y, en ese marco, reclamó la necesidad de garantizar el normal desarrollo del juicio sin interferencias.

De excusaciones y recusaciones

En una primera etapa, la causa fue sorteada y fue a caer en la Sala IV del Tribunal de Juicio del Distrito Centro, compuesta por las juezas María Cecilia Flores Toranzos, Norma Beatriz Vera y el juez Maximiliano Adolfo Troyano, quien se excusó bajo el argumento de que conocía al acusado de tiempo atrás.

La excusación fue aceptada por todas las partes, excepto por la propia defensa de Figueroa, la que interpuso un recurso, pero no pudo retener al juez. Luego, en una audiencia realizada el 11 de julio pasado, se volvió a acudir al bolillero para conocer quién sería el remplazante de Troyano. El sorteo premió a la jueza Mónica Faber, de la Sala V, quien también se apartó bajo el pretexto de que, en 1986, coincidió en un grupo de estudio con la madre del acusado, cuando el acusado tenía 10 años.

Al ir a un nuevo sorteo, la defensa de Figueroa pidió sacar de la nómina de jueces a todos los integrantes de la Sala VI, integrada por Mónica Mukdsi, José Luis Riera y Guillermo Pereyra, ya que los había recusado en otras causas, así que el universo de magistrados disponibles se achicó.

En otra selección, fue designada la jueza Gabriela Romero Nayar, también de la Sala V. La magistrada no presentó objeciones, aunque sí el defensor, quien recordó que la participación de su señoría en un caso de abuso sexual, en el que aplicó la “perspectiva de género” a un joven que defendía, por lo que el letrado adujo que la misma ya tenían una opinión fundada en ese sentido.

El planteo tuvo su efecto, pues Romero Nayar terminó por excusarse, por lo cual el tribunal siguió con una pata faltante, pero la situación se iba a agravar aún más, pues la fiscal sorprendió y recusó a la jueza Vera por las expresiones formuladas por dicha magistrada en una audiencia, en la que se debatió sobre la prórroga de la prisión preventiva.

A criterio de la fiscal, dichas declaraciones podrían ser interpretadas como un prejuzgamiento. Sodero Calvet fundó su planteo señalando que una sentencia válida requiere de un tribunal imparcial, abierto a considerar todas las hipótesis planteadas por las partes, sin adoptar ninguna de ellas como cierta o altamente probable antes de que se haya producido la prueba en debate, salvo en caso de estipulaciones probatorias, lo cual no ocurrió en esta causa.

Sobre las manifestaciones de la jueza, evaluó que existe la posibilidad concreta de un prejuzgamiento, al haberse formulado afirmaciones categóricas sobre los hechos y su eventual encuadre jurídico antes de iniciar el debate y sin haberse producido ni valorado la prueba. Esta situación, sostuvo, viola el principio de imparcialidad y debilita la garantía de defensa en juicio y el debido proceso legal.

Dicho esto, la jueza se apartó y el tribunal quedó solo con su presidenta, lo que motivó otro sorteo, del cual surgieron finalmente los nombres de Sángari y Feans, contra quienes aún no se hizo ningún planteo, aunque no se descarta que eso suceda más adelante.