SALTA – Luego de varios meses de silencio tras el escándalo que lo obligó a renunciar a su banca y luego se echado del Concejo Deliberante, el exconcejal libertario Pablo López volvió a asomar en redes sociales. Su reaparición no fue casual ni ingenua.
Eligió su cuenta de Instagram para compartir tres capturas de un artículo de Infobae titulado “Las falsas denuncias de abuso sexual y la instrumentalización de la Justicia”. Una elección que, más que un gesto editorial, parece un guiño directo a su propio caso. Del que hasta ahora, la Justicia no brindó ningún tipo de información.
En las capturas, López resaltó pasajes como: “La falsa denuncia produce daños irreversibles en la vida del denunciado, más allá del resultado judicial” y “Esta forma de violencia institucional, al no ser prevenida ni reparada por el Estado, viola estándares internacionales de derechos humanos”
Pablo López no hizo comentario alguno, pero la intencionalidad es evidente. Busca o quiere instalar la sospecha de que su situación responde a una maniobra injusta, y no a los hechos que lo tienen como protagonista. Esta práctica ya la hizo semanas atrás, acudiendo siempre a las falsas denuncias.
La peligrosa aparición de Pablo López
Fue su expareja y empleada quien filtró audios en los que el dirigente le exigía sexo oral a cambio de no retenerle parte del salario. La movida en redes revela dos cosas. El intento del exedil de victimizarse y correr el eje de la discusión hacia un supuesto uso espurio de la Justicia.
Por otro, su falta de autocrítica frente a un hecho que, aunque todavía en trámite judicial, exhibe pruebas contundentes. No es lo mismo un debate abstracto sobre denuncias falsas que un audio en el que se condiciona un salario a un favor sexual. Se lo escucha a él exigirle la suma de 10 mil pesos a cambio de una práctica de índole sexual.
La reaparición de López confirma una estrategia habitual en ciertos sectores. Relativizar las acusaciones de violencia de género y tratar de revertir la carga sobre las víctimas. En un contexto donde las mujeres siguen enfrentando obstáculos para denunciar y acceder a justicia, la apuesta discursiva del exconcejal no es solo oportunista, sino también peligrosa.


