A poco más de un mes de audiencias, la Sala VII del Tribunal de Juicio, integrada por los jueces Federico Diez (presidente), Paola Marocco y Javier Aranibar, dará inicio hoy a la etapa de alegatos, instancias en que la fiscalía y las defensas harán sus pedidos fundados, ya se absolución o condena.
En primer término, lo hará la Unidad Fiscal encabezada por el Procurador General Pedro García Castiella y los fiscales Ana Inés Salinas Odorisio, Gustavo Torres Rubelt y Santiago López Soto, tras lo cual seguirán las defensas de los veinte imputados, entre funcionarios del Servicio Penitenciario de la Provincia, presos y familiares.
Tras los alegatos, réplicas y dúplicas, como la última oportunidad que tendrán los acusados de hablar antes de la sentencia, lo que sucederá en la próxima semana, el tribunal espera dar su veredicto recién el 23 de septiembre, pues se trata de un caso muy complejo.
De los veinte imputados, ocho son funcionarios del Servicio Penitenciario y los delitos que se les imputan son los de exacciones ilegales agravadas: concusión; comercialización de estupefacientes agravada por la participación de más de tres personas, realizada en un lugar de detención y cometida por funcionarios encargados de la guarda de presos; y asociación ilícita, todo ello en concurso real.
Los otros implicados (internos y familiares) están acusados por comercialización de estupefacientes agravada por la participación de más de tres personas realizada en un lugar de detención, y asociación ilícita, en concurso real. En función de estos delitos, el delito de concusión tiene una pena máxima de cuatro años, mientras que la comercialización de estupefacientes va de 4 a 15 años, mientras que la imputación de asociación ilícita asciende a 10 años.
Estas escalas penales deben ser confrontadas con los hechos, análisis en el que también se deben incluir agravantes y atenuantes, la afectación causada por las conductas ilícitas y las condiciones personales de los imputados, para recién definir la pena a requerir.
Los planteos de la Fiscalía
A su turno, el aparato acusatorio del Estado hará un relato pormenorizado de los hechos, que no son pocos, pero especialmente buscará conectar a todos los acusados con las conductas delictivas, ya que el objetivo principal de la fiscalía es probar que todos actuaron en el marco de una organización narcocriminal.
Respecto a los delitos de concusión, no habría inconvenientes en darlos por probados, pues varios testigos, en su mayoría exconvictos, fueron contundentes en describir cómo era la mecánica de favores pagados dentro del penal, dinero que, obviamente, siempre terminaba en los bolsillos de los guardias y jefes.
Con respecto a la comercialización de drogas, tampoco habría mucha dificultad en demostrar la existencia de los hechos llevados a juicio, aunque estos casos no son tantos, como el sistema de pago que se había implementado para tener favores menores, como el ingreso de comida o protección.
El problema mayor, tanto para la fiscalía como las defensas, gira en torno al delito de asociación ilícita, figura penal que exigen ciertos requisitos como el de permanencia en el tiempo, roles definidos de los integrantes de la asociación delictiva y que haya características que denoten un accionar organizado, en el que los delincuentes tengan comunicación entre sí sobre los hechos cometidos.
Frente a este marco, las defensas dan por perdida la batalla respecto a desligar a sus clientes de las acusaciones de concusión, incluso también respecto a la comercialización de drogas, pero sí se preparan para dar pelea en cuanto a la imputación de asociación ilícita.
Los defensores buscarán echar por tierra esta figura, para lo cual tendrán que demostrar que, entre los acusados, no había relación, sino que los hechos por los que llegaron a juicio, se tratan de casos aislados, como así tampoco se trata de una conducta con permanencia en el tiempo, sin roles específicos.
Dado el peso de los defensores, se espera exposiciones de mucho peso jurídico entre las partes, tras lo cual será turno de los jueces analizar las posturas de unos y otros y dar un veredicto justo.