Eclipsado por las festividades del Señor y la Virgen del Milagro en la agenda, el problema de la falta de turnos para cirugías, en los hospitales de Salta como el Hospital San Bernardo y el Materno Infantil, va en crecida y aun sin soluciones a la vista.
Nos encontramos frente a un problema, por un lado de falta de profesionales, y por otro de negociación de honorarios entre la Asociación Salteña de Anestesia y el Ministerio de Salud de la Provincia.
La situación del Hospital San Bernardo
Desde la gerencia expresan malestar por los costos. El nosocomio destina alrededor de $270.000.000 mensuales al pago de anestesiólogos, lo que se vuelve insostenible para el presupuesto. Pablo Salomón, uno de los miembros, hizo declaraciones en un tono para nada amigable: “Costear a los anestesiólogos nos consume gran parte del presupuesto».
«No se regularizaron las cirugías, se hace imposible pagando los montos de anestesiólogos. Tengo 200 operaciones de caderas en lista de espera. Analizamos rescindir el contrato con la Asociación de Anestesiólogos”, continuó. Lo que dice básicamente es que los profesionales están pidiendo más plata, que vienen negociando mejoras pero claramente no hay acuerdo.
Durante el mes de Agosto en el hospital San Bernardo, se anunciaba en los carteles la suspensión de las cirugías de traumatología. Las consecuencias lógicamente son catastróficas: brazos y piernas quebradas, clavos y placas por retirar y hasta amputados, por la eterna espera que están sufriendo los pacientes. Únicamente se priorizan situaciones de máxima gravedad y los casos restantes siguen en la fila. Actualmente, el hospital cuenta con 11 anestesiólogos, cada uno con turnos de 30 horas semanales.
El Materno Infantil, otro de los hospitales de Salta afectados
Por el lado del Hospital Marterno infantil la situación es igual de compleja. El gerente, Esteban Rusinek, informó que se suspendieron cirugías programadas debido a la falta de anestesistas. No podrán realizarse al menos 300 cirugías prestablecidas, dado que la falta de profesionales obliga a suspenderlas para priorizar la atención de las emergencias.
Hay una “quita parcial del servicio de los especialistas”, indicó el Hospital en un parte de prensa. Esta reducción afecta principalmente a las cirugías de alta complejidad planificadas con antelación, incluyendo procedimientos oncológicos, cardiológicos, renales y urológicos, que representan más de 30 intervenciones diarias o 150 por semana.
Estamos hablando de una merma del 40% en las intervenciones con cirugías para madres y niños, de capital y el interior, los cuales deberán seguir esperando su turno para poder operarse.
Disputa entre anestesiólogos y el gremio de la Salud
Desde el ministerio de Salud de la Provincia se ha planteado la necesidad de declarar la emergencia sanitaria por falta de personal especializado en la materia. Al hablar de los anestesistas, Federico Mangione indicó que en la provincia hay menos de 80, que no alcanzan a cubrir los requerimientos de los 80 hospitales. Además recordó que siempre se establecieron cupos para acceder a la formación que se realiza en el San Bernardo.
“Si tengo pocos anestesistas, el honorario es alto”, razonó el ministro. Se entiende que estos especialistas escasean por los cupos para las residencias. Al escasear anestesistas, la demanda influye en que los salarios terminen ubicándose entre los más altos respecto a otras especialidades. Un turno de 6hs en la salud pública se paga $800.000 por día.
En este marco el presidente de la Asociación de Anestesia en Salta, César Salazar hizo declaraciones la semana pasada tras reunirse con Diputados en la legislatura: “A pesar de los atrasos en los pagos, la relación con el ministerio se encuentra vigente”. Y agregó, “actualmente tenemos 104 socios activos ya recibidos y 18 más en formación”.
Es evidente que la situación sanitaria está en un límite muy crítico. El conflicto afecta a todo el esquema sanitario porque los médicos que no son anestesiólogos no quieren cobrar montos tan por debajo, mientras que los primeros denuncian atrasos de pagos a la vez que exigen aumentos.
Claramente se da una situación de oferta y demanda de profesionales, el problema es que al tratarse de la salud pública, los montos deberían tener una mayor y mejor regulación para evitar los altos costos por un lado y garantizar el 100% de la atención, que en un contexto de crisis como el que atraviesa la ciudadanía, se vuelca cada vez más a los hospitales públicos esperando una respuesta que aún no llega.