SALTA – Un hecho de extrema gravedad se dio en plena ciudad de Salta. Algo que se ve con más frecuencia en películas, ocurrió bajo las narices de todos. Una red de trata operaba sin problemas en las afueras de algunos colegios de Salta. Hay un adolescente involucrado, señalado como el encargado de captar a las menores para que fueran abusadas. Pero la banda operaba bajo las órdenes de un remisero.
Según lo relata el medio Clarín, la organización venía operando desde hace un tiempo, pues todo funcionaba como un reloj. El hecho salió a la luz gracias a la denuncia de una mamá de las adolescentes abusadas. La mujer relató que notó actividad extraña en los celulares de sus hijas. A partir de allí, todo fue una pesadilla.
A esta denuncia se le sumó el de otra mamá que había notado lo mismo. Incluso una de ellas descubrió que la menor tenía demasiado dinero en una de sus billeteras virtuales, algo que llamó poderosamente su atención. Pero la pesadilla recién comenzaba. Todo terminó de explotar cuando descubrió un mensaje de un número desconocido que incitaba a la menor a involucrar a su hermana de 12 años a los encuentros sexuales a los que era sometida.
Cuando el caso comenzó a sonar con fuerza en el colegio, una mamá también se acercó a denunciar una situación extraña que ella misma había presenciado. Relató que uno de los estudiantes había intentado captar a sus hijas de 16 y 13 años. Dijo que había un hombre de unos 60 años que aguardaba la respuesta de la menor en las cercanías.
La mujer detalló que, mientras las adolescentes esperaban fuera del colegio de Salta, el hombre se hacía señas con el joven. Y por si esta situación no fuera por demás de alarmante, aseguran que el adolescente encargado de captar a las jóvenes, es compañero de una de ellas.

En Salta operaba una red de trata
“Tengo un amigo que quiere con vos, es ese hombre de ahí”, habría sido la frase letal que le comunicó a su compañera. Luego habría sumado que, si era virgen, podría recibir un pago de 200 mil pesos. El terror de cualquier persona ocurría a la luz del día, en la puerta de un establecimiento educativo. Ante la indiferencia de todos los adultos responsables de cuidar a los menores.
La unidad Unidad Fiscal Federal de Salta, a cargo de Eduardo Villalba, ordenó allanar varios domicilios de la capital. Gracias a esto, cuatro hombres quedaron detenidos, imputados por trata de personas. También se secuestraron teléfonos, computadoras, discos duros. Lencería erótica, elementos asociados a prácticas sexuales. Marihuana, un vehículo y documentación.
Todos estos elementos son de vital importancia para reconocer el rol de cada uno de los cuatro detenidos. Ahora mismo la investigación sigue abierta con el fin de identificar a más víctimas y a otros responsables.
Hoteles de Salta en la mira por avalar estas prácticas
La investigación arrojó que muchos de los encuentros se habrían dado en dos hoteles ubicados en Ruta 26. Los investigadores revelaron la lista de precios: Por beso se pagaba 60 mil pesos, 20 más por sexo oral y así hasta llegar a 200 mil por penetración si aún no había perdido su virginidad.
El rol del remisero
Hay una persona señalada como la cabeza de la organización. Se trata de un remisero que está detenido y sería el responsable de toda esta banda criminal. Según se supo, sería quien trasladaba a las jovencitas al hotel. Incluso, denunciaron que también habría abusado de una de ellas. La banda tenía un cliente que pedía que los encuentros se dieran en su casa, con lo cual, se traslada a las adolescentes hasta ese lugar, que terminó siendo allanado.
El amigo, el entregador
Lo más lamentable de toda esta situación, sería el rol que cumplía el adolescente, señalado como el entregador, el facilitador de jóvenes al remisero. Según lo indica la investigación, era vital su participación puesto que aprovechaba su amistad con muchas de ellas para saber cual era virgen y cual no. Y que por cada chica que ingresara a la red, él se llevaba una comisión.
El fiscal pidió la prisión preventiva del remisero y de otros detenidos, no lo hizo respecto del alumno adolescente, ya que consideró que se trata de un hecho de “gravedad inusitada” que compromete la dignidad de los menores de edad involucrados.