SALTA – A pesar de las declaraciones del jefe de Policía, las que -a propósito- no fueron de gran ayuda, las repercusiones por el robo de dinero en Orán desde el interior de la Brigada de Investigaciones no cesan y el “poncho no aparece”.
Un oficial imputado penalmente por hurto e incumplimiento de deberes y otros 20 compañeros suspendidos es hasta ahora el saldo de un nuevo escándalo que puso a la Policía de Salta en los portales informativos del país tras descubrirse el robo de más de 60 millones de pesos que estaban bajo resguardo. Ocurrió nada menos que en el edificio donde funcionario la Brigada de Investigaciones, en Orán.
Declaraciones del jefe de Policía
Para tratar de ponerle paños fríos a este alboroto, el jefe de la Policía de Salta, comisario genera Diego Antonio Bustos, reconoció que “al tomar conocimiento de que en la Brigada de Investigaciones N.º 2 faltaba cierta cantidad de dinero que debía ser entregada a las personas afectadas, inmediatamente se informó a la Fiscalía de turno sobre esa situación”.
Explicó que en esa unidad especial trabajaban 20 efectivos, además del oficial responsable del dinero, quien había sido trasladado recientemente a la ciudad de Pichanal. “Todos fueron suspendidos de manera automática para garantizar la transparencia en la investigación. Nosotros actuamos de inmediato y dejamos que la Fiscalía avance con sus pericias”, agregó.
Sin ninguna autocrítica, Bustos subrayó que, en otros casos similares, que no son pocos, “hemos hecho lo mismo. Cuando se detecta una irregularidad de esta magnitud, la prioridad es preservar la transparencia y la credibilidad de la institución”, aunque en su gestión no se han visto medidas tendientes revertir los escándalos que van desde robos, hechos de violencia de género y extorsión por favores sexuales, en el cual fue denunciado su ayudante.
Para muchos policías, incluido varios jefes de segunda y tercera línea, lo dicho por Bustos fue un ensayo que tuvo que hacer para evitar que funcionarios del área de Seguridad tengan que dar la cara, máxime en tiempo de campaña.
Dinero secuestrado
La plata que se afanaron de las narices de los policías que, vale decir, no son unos más del motón, sino sabuesos especializados, había sido secuestrada en el mes de abril pasado. Sucedió cuando personal del Plan Güemes intervino en el pedido desesperado de un automovilista que decía escapar de piratas del asfalto.
Según lo trascendido, el conductor se trataría de un empleado judicial, quien se asustó al transitar con semejante cantidad de dinero. Sobre todo, cuando vio que un rodado sospechoso comenzó a seguirlo, por lo que aceleró para ponerse a resguardo.
Tras recorrer unos kilómetros, tuvo la fortuna con toparse con una patrulla de uniformados del plan del héroe gaucho. Allí, lo calmaron y tranquilizaron de que su dinero estaba seguro, pero no en regla. Al pedirle que muestre la documentación de respaldo, el automovilista hizo agua.
¿Actuación?
El hombre no contaba con los papeles, así que se dio intervención a la fiscalía penal de Orán. Esta dispuso la incautación del dinero hasta que el conductor presente los documentos. Fueron circunstancias en la que alguien sugirió que la plata, una suma de 62 millones y medio de pesos, quede bajo resguardo de la Brigada.
Y fue así como la pila de billete fue a parar a un cofre, cuya llave estaba en manos de un oficial. Hace dos semanas, este mismo fue trasladado a Pichanal, pero a los días regresó para retirar algunas pertenencias que se le habían olvidado.
Cuando abrió el armario, vio el cofre violentado y el faltante de más de 60 millones. El hecho desató el escándalo que ahora tiene a la policía sumida en un gran halo de descreimiento popular en una ciudad, donde todos los días la realidad supera la ficción.
La fiscal penal Daniel Murúa no se creyó el “acting” del oficial y lo imputó, aunque todavía no está todo dicho. No se descarta que el ladrón haya sido alguno de los otros 20 policías más, por lo que todos fueron suspendidos.