SALTA – En un caso alarmante de fraude y robo, tres de las 15 denunciantes han salido a la luz para compartir sus experiencias con Luciana Nazarena Tévez, radicada en B° Los Lapachos, acusada de manipulación y sustracción de tarjetas de crédito. Los testimonios revelan un patrón claro de estafa en Salta, que deja a las víctimas en una situación de angustia y desamparo.
Los relatos reflejan que las víctimas no solo enfrentan pérdidas financieras significativas, sino también un estrés emocional profundo. El común denominador es una cita para servicios de estética, en donde la acusada robaba dinero y tarjetas de crédito para realizar compras y sacar préstamos.
A pesar de haber presentado múltiples denuncias, sus esfuerzos han sido, en gran medida, ignorados. Las victimas son de Salta Capital, las Lajitas y Joaquín V González. Se han organizado en un grupo de WhatsApp para compartir información en común y buscar justicia.
La primera víctima
Una de las mujeres narra cómo fue víctima de un robo en una estética, donde se le sustrajeron sus tarjetas de crédito. La acusada, Luciana Tévez, le habría realizado préstamos fraudulentos. «Me sacaron las tarjetas en su estética, cuando fui a hacerme las uñas», relata, y explica que la sustracción de 3.000.000 de pesos se llevó a cabo en dos transacciones: «Me realizaron un préstamo de 1.500.000 a las 19.59 y otro a las 20 horas.»
La situación se complicó aún más cuando se vio obligada a gastar 1.000.000 de pesos en gastos legales para defenderse. «Anduve por todos lados por fiscalía, por brigada de investigaciones, hasta ciudad judicial», comenta, mostrando su desesperación ante la falta de respuestas de las autoridades. Aunque ha presentado denuncias por estafas, siente que su caso ha sido ignorado: «Espero que se haga justicia y que esto no se repita.»
El testimonio de las otras mujeres
Otra víctima también comparte su angustiante experiencia. Asegura que Luciana Nazarena Tévez le robó dos tarjetas, causando una pérdida total de 3.000.000 de pesos. «Me saca mi cartera y me roba dos tarjetas, Cencosur y Naranja», afirma. La situación se vuelve más grave cuando se entera de que ahora debe 8.000.000 de pesos a la tarjeta Naranja por el crecimiento en intereses.
«Ya presenté las denuncias, fui a Defensa del Consumidor, fui a tarjeta Naranja», dice, resaltando su esfuerzo por buscar justicia. Sin embargo, se siente atrapada y denuncia que la acusada lanza acusaciones falsas, con perfiles fantasma, en redes sociales: «Ella dice que no nos conoce, que mentimos en todo.» La falta de apoyo institucional ha llevado a la señora a hacer un llamado desesperado: «No sé a quién más puedo pedir, por favor que nos ayuden.»
Una tercera mujer revela cómo su amistad con la acusada se convirtió en una trampa. «Ella me invitaba reiteradamente para que vaya a ser de modelo», explica, refiriéndose a Luciana. La víctima dejó su cartera en un lugar que creía seguro, solo para descubrir que su tarjeta había sido usada en una mueblería fantasma. «Nunca hice esa compra en Mueblería Emma», asegura, destacando la falta de justicia.
Esta supuesta mueblería no existe, resultó ser una oficina de préstamos en calle Alvarado donde la acusada realizaba las operaciones financieras.
La deuda que inicialmente era de 250.000 pesos creció a 4.600.000 pesos debido a intereses acumulados. «La deuda estaba en 2.400.000 pesos», menciona, mientras expresa su frustración por la impunidad. «¿Dónde está la justicia de Salta? ¿Qué es lo que están haciendo los fiscales?» concluyó.
Aún no se puede determinar un monto total con estas maniobras, de las 15 victimas involucradas. Las denuncias se acumulan junto con la angustia de cada una de las víctimas, que esperan desesperadamente respuestas de las autoridades.