SALTA – (Por Diego Nofal) Esta redacción accedió en exclusiva a los documentos notariales que confirman la operación. Los papeles, que publicamos al pie de esta nota, detallan la compra de la fiscal Sofía Cornejo Solá. La transacción involucra terrenos en la exclusiva zona de San Lorenzo Chico. Según la documentación adjunta, el valor real de la operación ronda los 250 millones de pesos.
Sin embargo, en el acta notarial se declaró una suma irrisoriamente menor. La fiscal afirmó haber pagado apenas poco más de treinta millones de pesos, una fracción minúscula. La discrepancia entre los valores es abismal y salta a la vista inmediatamente. Los documentos, disponibles para su consulta en esta nota, no dejan lugar a dudas. Muestran una operación con dos precios claramente distintos, el real y el declarado.
Esta maniobra de subvaluación tiene un objetivo claro en el mundo inmobiliario. Busca evadir impuestos de manera flagrante y burlar los controles legales. La fiscal, curiosamente, parece conocer este mecanismo al dedillo. El valor de mercado de esos terrenos VIP es sencillamente estratosférico, como cualquiera puede verificar. La propiedad, de unos dos mil metros cuadrados, vale una fortuna. Las fuentes consultadas y la lógica comercial así lo confirman.


La suma real de 250 millones de pesos coincide con las valuaciones. La declaración de treinta millones, en cambio, resulta un chiste de mal gusto. Esa cifra ni siquiera alcanzaría para un lote en una zona humilde, mucho menos en San Lorenzo. La propiedad fue adquirida a Alicia Solange Barresi. La notaria que dió fé de esta operación, claramente, subvaluada fue Luciana Andrea Araneta.
La gran incógnita es cómo una fiscal explica semejante diferencia contable. Su salario como funcionaria pública no permite ahorros de cientos de millones. Ahorrando su sueldo completo durante una década, no reuniría esa suma. La matemática, una ciencia terriblemente testaruda, simplemente no cuadra. La documentación anexa profundiza este misterio financiero en lugar de resolverlo. La justificación para esta compra millonaria sigue brillando por su ausencia total.

La evasión impositiva aparece como la explicación más inmediata y obvia. Subvaluar la propiedad en los papeles, como prueban los documentos, tiene un beneficio claro. Se reduce drásticamente el pago de Bienes Personales y el impuesto a la venta. Esta conducta constituye un delito fiscal grave para cualquier ciudadano. Resulta aún más grave cuando quien la comete es un funcionario judicial. La ley, que ella misma debería defender, fue aparentemente ignorada con calculadora en mano.
Pero el delito potencial no se limita solo a la evasión de impuestos. La maniobra detectada en la documentación huele a lavado de activos. Comprar barato en papeles y luego vender al precio real blanquea dinero negro. La diferencia entre el valor declarado y el real ofrece un margen perfecto para ello. Cualquier organismo anticorrupción vería aquí una bandera roja gigante. Los documentos adjuntos proporcionan el punto de partida ideal para esa investigación.
El agravante final es la condición pública de la compradora, la fiscal Cornejo Solá. Quien debe perseguir el delito no puede, ni debe, aparentar cometerlo. La credibilidad del sistema judicial se resquebraja con cada hecho de esta naturaleza. La ciudadanía exige coherencia y, sobre todo, ejemplaridad de sus autoridades. Los papeles publicados al pie de la nota exigen una respuesta urgente y creíble.
Los documentos están a la vista de todos en esta publicación digital. La fiscal Sofía Cornejo Solá tiene la obligación de explicar esta enorme contradicción. Pero no sólo ella. La escribana Araneta también tendrá que explicar por qué su firma está en una operación que claramente no se hizo por los valores establecidos en el mercado. Las autoridades fiscales y judiciales no pueden ignorar esta abrumadora evidencia documental. La sociedad salteña merece saber si sus funcionarios cumplen la ley o la manipulan. La pelota está ahora en el tejado de la justicia, que debe actuar con celeridad y firmeza.
Diego Nofal, miembro de Fopea
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