SÁENZ – El gobernador Gustavo Sáenz se dirigió a la prensa tras los resultados electorales. Intentó suavizar el revés que significó el triunfo de La Libertad Avanza. En su balance, prefirió enfatizar la victoria de sus candidatos a nivel legislativo nacional. Festejó la obtención de un senador y un diputado para su espacio, Primero los Salteños. Aseguró que estos representantes no seguirán órdenes de Buenos Aires. Su mandato, según él, será defender exclusivamente los intereses de la provincia norteña.
El mandatario salteño compartió sus reflexiones con un tono entre aliviado y filosófico. Agradeció el apoyo recibido en cada rincón del territorio provincial. “Quiero antes que nada agradecerles a todos en cada región de la provincia que hoy defendieron este poncho, defendieron nuestra identidad y trabajaron fuertemente para que hoy tengamos algo histórico”, dijo. Y remarcó con énfasis, “Algo histórico. Un senador y un diputado que no se colgaron ni de la pollera ni del saco de nadie”. Un guiño a la autonomía en un país de liderazgos muy pegoteados.
Sáenz delineó el perfil de trabajo que, promete, tendrán sus legisladores en el Congreso. “Trabajamos fuertemente y vamos a trabajar porque ese es el compromiso de Flavia Royón y Bernardo Biella, no trabajar por una autoridad nacional ni por un dirigente nacional ni por un partido político”. Afirmó con convicción que sus funcionarios “Van a trabajar por cada uno de ustedes, por todos y cada uno de los salteños”. La lealtad provincial parece ser su nuevo lema indiscutido.
El Gobernador no escatimó elogios para su futura senadora. “Para mí es un orgullo y un honor que nos represente en el Senado Flavia Royón que es una amiga de la paz, de la unidad y que va a trabajar por los salteños”. Agregó que lo hará “Con propuestas como lo hicimos durante toda la campaña”. También tuvo palabras para el diputado electo Bernardo Biella, aunque con una anécdota que mezcla el cariño con un pronóstico algo mágico. “A Bernardo también quiero agradecerle. Un amigo al que le dije hace poco tiempo, lo miré y le dije Vas a ser diputado”.

Minimizar el fenómeno nacional opositor fue una parte crucial de su estrategia discursiva. Sáenz dibujó un paralelismo con una situación pasada para quitarle dramatismo al presente. “Pero esto no es la primera vez que nos pasa. En el 2017 ya pasó cuando vino la ola amarilla. ¿Se acuerdan? Y después en el 2019 perdieron”. Su mensaje fue claro, las olas llegan con furia pero después se retiran, a veces dejando solo arena mojada.
El cierre de su alocución fue una proclama identitaria con un toque de humor salteño. “Quiero decirles algo. Cuando nosotros ganamos la elección provincial ampliamente hace pocos meses, por más de 20 puntos, podríamos haber mirado desde afuera en esta elección nacional”. Explicó que estas contiendas se nacionalizan y polarizan. “Salta no es Cristina ni Milei, Salta es Salta, carajo, y lo vamos demostrando”. Una frase que resume su intento de construir un relato de excepción provincial en un país de grietas.