SALTA – Juan Esteban Romero suma una nueva derrota política, sobre la recta final de su mandato como diputado por la capital. En la última sesión, Romero insistió con su proyecto de NarcoTest para funcionarios públicos, teniendo como respuesta del cuerpo un silencio estremecedor en el recinto.
A la hora de ser tratado, el diputado Rallé alzó la mano para pedir la palabra, anticipando el voto negativo de su bloque, luego el presidente llamó a votación y fue rechazado rotundamente.
Esta situación es la clara muestra de que al oficialismo no le interesa en los más mínimo debatir el tema, y menos aún viniendo de un Romero. A esto debemos sumar también el rechazo que cosechó durante este año, al intentar imponer la boleta única de papel como sistema electoral para la provincia, sin ningún éxito. Este último tampoco superó siquiera las instancias de comisiones.
Ninguno de estos proyectos tuvo debate en el recinto, y este último vinculado al test de sustancias para funcionarios, le costó quedar en soledad, formando un mono bloque para intentar como último recurso la presentación sobre tablas.
Sobre el NarcoTest
“La política se protege a sí misma y se niega a ser controlada” dijo Juan Esteban Romero (Compromiso Republicano) denunciando una grave falta de institucionalidad al no haber tenido el cupo comprometido para poder incorporar su Proyecto de Ley de Narco Test para funcionarios públicos, una iniciativa que busca que todos los integrantes de los poderes Ejecutivo y Legislativo se sometan de forma periódica a controles de consumo de drogas.
Romero consideró que “la decisión del oficialismo de bloquear el debate durante un año fue una decisión política para silenciar un tema que incomoda a la política y demuestra que hay intereses mucho más profundos en que este tema no se discuta y se silencie.”
Además agregó, “Es una falta grave al funcionamiento republicano. Cuando se impide discutir un proyecto que busca transparencia, lo que se protege no son las instituciones, sino los privilegios,” sostuvo el legislador.
El diputado también remarcó la incoherencia política del cuerpo al aprobar, en la misma sesión, una declaración pidiendo al Gobierno Nacional reforzar la defensa aérea en las fronteras, mientras se negaba a debatir una ley que apunta a fortalecer la defensa ética e institucional dentro del propio Estado.
“Pedimos que Nación nos cuide desde el aire, pero no quieren controlar lo que pasa en sus narices. Quedó demostrado que cuando la política se protege a sí misma, la confianza de la gente se erosiona y el Estado queda indefenso,” señaló.
Finalmente, advirtió que “mientras el narcotráfico avanza, el silencio institucional es la peor forma de complicidad” y afirmó que continuará impulsando esta iniciativa “desde el lugar que me toque, porque los salteños merecemos conocer a nuestros representantes y en las condiciones en que lo hacen.”
Fin de ciclo
El 10 de diciembre, Juan Esteban Romero abandonará la cámara de diputados sin resultados a su favor. Luego de la derrota de su hermana, Bettina Romero en 2023, le sigue la propia. Es evidente que ninguno de ellos han podido manejar los vínculos políticos con el saencismo. Un oficialismo que usó a ambos hermanos, para diferentes objetivos en los últimos años y que también descartaron cuando lo consideraron necesario.
El partido Salta Nos Une, se desvinculó del gobierno un día antes de la presentación de listas para el armado de las elecciones provinciales en mayo. El diputado termina rompiendo el bloque Salta Tiene Futuro, encabezado por Socorro Villamayor, a pocos meses de terminar su mandato.
Estas situaciones de ruptura tardía, son la muestra de que no han sabido leer los tiempos políticos de las cosas. Puede que también hayan sido victimas de un acuerdo superior liderado por su propio padre, Juan Carlos, que siempre dejó a los hermanos Romero en segundo plano y sin capacidad de autonomía en ciertas decisiones. De todas maneras lo evidente es que siempre llegaron tarde para las decisiones importantes.
Romper con el oficialísimo de manera preventiva, viendo que no reciben apoyo político, podría incluso haber sido más sano, para poder al menos tener expresiones individuales en temas que son sensibles para el gobierno de Sáenz, o bien contar con tiempo para hacer nuevas alianzas con sectores afines, como La Libertad Avanza por ejemplo. De nada sirven las especulaciones, se terminará el 2025 sin ningún Romero en cargos públicos y hasta el momento sin proyección de alguno de ellos para el 2027.









