SALTA – La asunción de Ernesto «Kila» Gonza como concejal de San Lorenzo para el período 2025-2029 causó una fuerte controversia política e institucional a partir de demoras en la Justicia para dejar firme su condena por delitos contra la administración pública. Ante las reacciones, el exintendente se defendió de las críticas y afirmó su inocencia ante el medio Gente de Salta.
«Es muy fuerte, muy duro. Yo soy inocente, no me ando quejando, yo no ando ocupando la plata del pueblo, pagando estudios jurídicos para que me maten. Yo me defiendo como puedo, soy una persona que salió de la intendencia y vivo en la casa de mis viejos, donde siempre viví», expresó Kila Gonza.
Las declaraciones surgieron durante un cuarto intermedio desarrollado en la mañana del miércoles en el recinto deliberativo de la ciudad. Aprovechando el descanso, el concejal electo dijo que la acusación tenía un tinte racista, debido a que “su nombre es manchado por ser un negrito de la localidad”.
«Me postulé para concejal y la gente me votó. Un negrito, cuando tiene votos, no sirve», sentenció el exintendente. Con respecto a algún temor a ser detenido, Gonza dijo estar «en las manos de la Justicia» y cuestionó las acusaciones del actual jefe municipal, Manuel Saravia.
«Yo no salgo a ensuciar. Habría que preguntar si él tiene denuncias penales apenas entró», deslizó. Por último, el exintendente deseó que «todo salga bien» y mencionó sus intenciones de trabajar por el municipio: «Sigo siendo el mismo trabajador, cumpliendo con la gente, estando con la gente».