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Opinión

¿Qué pasa en Salta?: otra muerte sospechosa se suma a la de Vicente Cordeyro y Javier Saavedra

La provincia de Salta se encuentra otra vez sacudida por una muerte trágica y llena de interrogantes

Guardiacárcel Salta

SALTA – (Por Diego Nofal) La provincia de Salta se encuentra otra vez sacudida por una muerte trágica y llena de interrogantes. Una joven guardia penitenciaria apareció sin vida en circunstancias que nadie termina de creer. Esta muerte se suma a una lista inquietante de fallecimientos oficialmente suicidas como el de Vicente Cordeyro y Javier Saavedra. La comunidad espera respuestas claras que, por ahora, brillan por su ausencia. La sombra de la duda se extiende sobre los procedimientos judiciales locales.

Silvina tenía 32 años y una vida más o menos resuelta, llena de proyectos por delante. Contaba con un trabajo estable, una vivienda y un hijo adolescente de trece años. Tenía una pareja y había construido una buena carrera dentro de su profesión. No estaba pasando por aprietos económicos ni conocidos problemas familiares serios. Nadie supo que padeciera depresión o alguna otra condición detonante. Este perfil hace aún más incomprensible la versión del suicidio para su círculo íntimo.

La joven guardia cárcel, según contó Abel Díaz en DNI Salta, fue encontrada en la entrada del barrio Santa María de Los Nogales. A pocos metros de distancia estaba su auto con la puerta del acompañante abierta. La música sonaba a todo volumen dentro del vehículo, una escena extraña y perturbadora. Este detalle sugiere un intento de tapar una discusión, gritos o algún tipo de escándalo. La versión oficial indica que se quitó la vida colgándose de un árbol. La escena, sin embargo, presenta inconsistencias difíciles de ignorar.

Solo cuatro horas antes del hallazgo, Silvina envió un mensaje a su novio. Le avisó que se iba a dormir, un dato que contrasta con la versión de los hechos. Los investigadores reconstruyeron que estuvo en una fiesta en barrio Limache. Se retiró de allí aproximadamente a las cinco de la mañana. Ahí comienza una serie de contradicciones entre los testimonios recogidos. El dueño de la casa afirmó que la joven no había bebido alcohol esa noche. Su pareja, en cambio, declaró que ella estaba ebria al mandarle el mensaje. La familia habla de otras contradicciones que no han trascendido públicamente.

Un hombre dio aviso a la policía a las nueve y media de la mañana. Él fue quien encontró el cuerpo sin vida de la guardia cárcel. Al igual que en la causa de Vicente Cordeyro, se señaló un detalle macabro. El cuerpo de la mujer prácticamente tocaba el suelo con sus pies. Seguramente los peritos dirán que la rama se dobló, es su explicación de manual. Parece que nadie en Salta se ahorca en un árbol con ramas lo suficientemente rígidas. Las ramas siempre ceden, al parecer, justo después de que la persona ya murió.

La familia de Silvina se encuentra en un limbo legal y lleno de frustración. No saben nada concreto sobre el avance de la investigación oficial. Tampoco pueden presentarse como querellantes en la causa penal. Esto se debe a que la investigación aún no tiene una carátula legal definida. Eso significa que, si se archiva como suicidio, no habrá posibilidad de querella. La familia verá sus derechos investigativos severamente limitados desde el inicio. Hasta ahora no han podido acceder a las cámaras del sistema de control ciudadano. Lograron ver el video de una cámara de seguridad de una casa particular. Allí se ve a Silvina entrar sola al barrio en su automóvil. Un rato después se vio salir a un grupo de personas no identificadas.

Esta no es la primera vez que ocurre algo así en nuestra provincia. Los suicidios sin explicación lógica parecen una pandemia local muy específica. Se suicidó Javier Saavedra justo un día antes de su esperado juicio. Era el juicio que anhelaba para demostrar finalmente su inocencia plena. Se suicidó Vicente Cordeyro tras denunciar vínculos peligrosos. Denunció conexiones entre la fuerza, el poder político y el narcotráfico. Ahora se suicida una joven guardia cárcel sin motivos aparentes para hacerlo. La casualidad se está convirtiendo en un personaje demasiado habitual en Salta.

La justicia salteña parece actuar en una obra de género absurdo. Solo le importa cerrar las causas, especialmente las más resonantes. Mientras más ruido mediático genera un caso, más rápido debe archivarse. Ya pasó en otras épocas oscuras de nuestra querida provincia. La justicia está cada vez más cuestionada por la ciudadanía. El procurador general Pedro García Castiella hace agua por todos lados. Acumula denuncias casi a diario por su peculiar forma de actuar. La justicia de Salta es todo menos justa en estos casos trágicos. La gente lo percibe con una claridad que ya no puede disimularse.

La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal.