SALTA – (Por Diego Nofal) El procurador general de Salta, Pedro García Castiella, nunca deja de sorprendernos. Y habitualmente lo hace para mal, debemos admitirlo. Esta vez superó toda expectativa con una medida audaz. Ningún organismo público se había animado antes a tanto. Decidió evitar que el pueblo se exprese libremente en sus publicaciones oficiales. La publicidad de los actos de gobierno tiene un doble propósito fundamental. No solo sirve para informar sobre lo que se hace con nuestros impuestos. También debería permitir que la ciudadanía opine y debata abiertamente.
Pero nos encontramos con una curiosidad digital en los últimos días. Las redes sociales de Fiscales Penales, un espacio virtual propiedad de la provincia, muestran una restricción. No pertenecen al procurador general personalmente, aunque él quizás lo crea así. No le permiten a ningún ciudadano salteño expresarse de ninguna manera visible. Es un sitio pagado por todos nosotros que funciona como vidriera personal. Sirve principalmente para hacer publicidad de los actos del procurador general. Su única meta pública parece ser ingresar a la Corte de Justicia local.
Tal vez esa ambición personal explique esta peculiar estrategia de comunicación. En las redes de la procuración general no se permite ningún tipo de comentario o réplica. ¿A qué le teme exactamente Pedro García Castiella? Sus imprudentes declaraciones recientes pueden dar una pista. Los casos resonantes de Jimena Salas y el comisario Vicente Cordeyro generaron polémica. Esas palabras le granjearon más de una crítica en ámbitos públicos y privados. Seguramente no desea ver esas opiniones reflejadas en su plataforma oficial.
Entonces me pregunto una cosa con genuina curiosidad periodística. Si a él, igual que a otros miembros políticos del Poder Judicial, le encanta la exposición, si suele buscar cámaras como un sediento busca agua en el desierto ¿Por qué no permitir que la gente común ejercite su derecho a opinar? No puede ser que su intención sea mantener un monólogo permanente y unidireccional. Seamos sinceros, el jefe de los fiscales elige cuidadosamente sus medios. Solo va a espacios donde sabe que no enfrentará un cuestionamiento incómodo. Sus numerosos errores permanentes no serán tocados como tema central allí.
Cerrar los comentarios en redes sociales oficiales muestra una estrategia clara. El procurador general y ciertos sectores de la justicia salteña se resguardan. No quieren que la gente les enrostre sus fallas diarias en público. Las enormes demoras judiciales son un tema que duele a los salteños. Los cientos de casos sin resolver generan una justa desconfianza ciudadana. Hay muchas otras cosas más que se podrían criticar abiertamente en ese poder. Prefieren el silencio digital a un debate ruidoso y revelador.
Sin embargo, García Castiella aspira a un cargo aún mayor en la Corte. Alguien con esa ambición debería tener una premisa básica y elemental. Escuchar al pueblo es el primer paso para comprender su realidad. Nuestro cambio al sistema de juicio por jurados es un ejemplo claro. La sociedad salteña exige ser escuchada en los procesos que la afectan. Hoy, cerrar comentarios en Fiscales Penales o la procuración envía un mensaje. Lo que menos desean ciertas figuras es escuchar la voz de la gente a la que sirven. Prefieren un público mudo que aplauda sin chistar.
Esta política del muro blanco y los comentarios bloqueados es tristemente graciosa. Retrata el miedo a un simple texto escrito por un ciudadano común. Temen más a un comentario de Facebook que a una investigación compleja. La próxima vez quizás pongan un cartel de «no molestar» en la Constitución. Mientras, los salteños seguiremos buscando otros foros para expresar nuestras críticas. La verdad siempre encuentra una rendija por donde salir, procurador. Y no, no necesita un botón de «me gusta» para ser válida.
Cerrar comentarios también es una forma de censura. No hace falta prohibir palabras ni clausurar medios: alcanza con impedir que la ciudadanía responda. Mientras tanto, los salteños seguiremos buscando otros foros para expresar nuestras críticas. La verdad siempre encuentra una hendija por donde salir procurador. Y no, no necesita un botón de “me gusta” para ser válida.
La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal.