SALTA – La historia se devana en los medios nacionales como una serie oscura llena de giros dramáticos. Marcelo Eduardo Porcel pertenece a una prestigiosa familia de estirpe empresarial e hijo del fundador de Argencard y con tambo/cabaña en Provincia de Buenos Aires. La esposa es María Eugenia Llorente, de una reconocida familia de Salta (Llorente Segón) y ex alumna del colegio de Jesús.
El caso determina que Porcel se asió de tertulias alcohólicas, fotos furtivas, filmaciones ocultas y masajes con alguna crema de sospechoso componente químico para, con ello, habría cometido el delito. En tanto, la esposa detentaría una participación permisiva de varias de esas conductas en los mismos espacios físicos en los que su esposo se encontraba en plena acción.
Según la denuncia penal, Porcel, de 51 años, explotaba los vínculos escolares de sus hijos como método para acercarse a los jóvenes. También que emborrachaba a los chicos, entre ellos, al mayor de sus cuatro hijos menores. A esto, se suma un catálogo de conductas impropias, como darles mucho dinero y la inducción a apuestas ilegales, regalos y masajes.
De la investigación surge que el abuso y las acciones vejatorias contra los adolescentes se perpetraban en el propio domicilio de Porcel y Llorente, en la oficina de Porcel en Av. del Libertador de la Ciudad de Buenos Aires y en el Tambo Cabaña CAMPAZÚ de Cañuelas, Prov. Bs.As. Pese a que la pesquisa penal contra Porcel se formalizó en 2024 tras las revelaciones de los jóvenes de 2022, el juez y fiscal que intervienen en la causa, Carlos Bruniard y Pablo Turano, respectivamente, no sólo no citaron a declaración indagatoria ni ordenaron su detención preventiva, sino que permitieron que el 17 de diciembre próximo pasado el matrimonio viajase a Punta del Este, Uruguay, para una fiesta.
En tanto, trascendió que María Eugenia Llorente podría con motivos de las fiestas de fin de año radicarse en Salta Capital, para evitar la imputación penal por parte del abogado de las familias Pablo Hawlena Gianotti.