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Salta

Gobernar en escasez: la coparticipación como excusa y el desgaste del vínculo con los municipios

La escasez de recursos no solo impacta en la gestión cotidiana, sino que también profundiza tensiones políticas con los municipios de Salta.

Sergio Camacho

SALTA – La provincia de Salta atraviesa una etapa marcada por la restricción presupuestaria, un escenario que el Gobierno provincial invoca de manera recurrente para justificar la falta de respuestas ante diversas demandas. Sin embargo, en la práctica, la escasez de recursos no solo impacta en la gestión cotidiana, sino que también profundiza tensiones políticas con los municipios.

La fuerte dependencia de la coparticipación nacional se ha convertido en uno de los principales argumentos del Ejecutivo para explicar la paralización de la obra pública y las dificultades para sostener políticas territoriales. No obstante, intendentes de distintos signos políticos advierten que el problema no es únicamente la falta de fondos, sino la ausencia de previsibilidad y criterios claros en la distribución de los recursos disponibles.

En este contexto, la discrecionalidad en la asignación de partidas y la falta de un esquema transparente de prioridades golpean con mayor dureza a los municipios más pequeños, que dependen casi exclusivamente de los envíos provinciales para garantizar servicios básicos. La paralización de obras y programas no solo frena el desarrollo local, sino que también debilita el vínculo político entre el Gobierno provincial y los jefes comunales.

A esto se le suma la escasa presencia política del Ejecutivo en el territorio, una ausencia que los intendentes interpretan como desinterés o falta de conducción. La relación con los municipios, históricamente clave para la gobernabilidad en Salta, muestra signos de desgaste en un momento en el que la coordinación y el diálogo resultan centrales para atravesar la crisis.

La escasez, así, deja de ser únicamente un problema económico para convertirse en un desafío político. Sin una estrategia clara para ordenar prioridades, sostener la gestión territorial y recomponer el vínculo con los municipios, el Gobierno provincial enfrenta un desgaste creciente que podría profundizarse si la crisis se prolonga.