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Opinión

Corte de Justicia: el jefe de los Fiscales y una derrota que caló hondo

Fuentes de la Procuración reconocieron que la no designación de su jefe fue un golpe duro, aunque minimizaron la supremacía de Diez Villa. Culpan a la prensa y pusieron en dudas el “entusiasmo” que había con el Grand Bourg.

Justicia de Salta

PeSALTA.- (Por Matilde Serra) Mientras el Poder Ejecutivo formalizó ayer la designación de Martín Plaza, director de la Casa de Salta en Buenos Aires y Martín Diez Villa, Defensor General, para cubrir las dos vacantes de la Corte de Justicia de la Provincia, en la Procuración General la herida por la exclusión del procurador de esa puja no deja de supurar. Y duele.

Con mucho recelo, algunas fuentes revelaron que, desde diciembre pasado, ya sabían que el Procurador no iba a ser de la partida. Aunque en la ciudad judicial se lo apunta como el gran derrotado, descartaron que esa condición se deba a una supuesta supremacía del Defensor General, Martín Diez Villa, con quien pujaba el jefe de los fiscales, Pedro García Castiella.

Según las fuentes, el procurador se habría mostrado entusiasmado con su pase al edificio principal de la ciudad judicial y dejar el despacho de la retaguardia. Su postulación a la mesa grande de la justicia de la provincia era sostenida en una presunta y estrecha relación con el Poder Ejecutivo, evidenciada en el rol funcional del sistema acusatorio dirigido a los rivales políticos del Grand Bourg.

En los pasillos, se hablaba de que ese vínculo de cercanía con el gobernador, Gustavo Sáenz era algo bastante notorio, por lo que se daba por descontada la designación del jefe de los fiscales. Esa presunción llegó a potenciar las ansias de otros fiscales que, como satélites, revolotean las esferas de poder a la espera de ser tenidos en cuenta como reemplazos.

La frustrada designación, al parecer, no era solo una cuestión de ansiedad, sino que se la esperaba como una coronación por el supuesto alineamiento político. A propósito, ahora se especula si ese supuesto entusiasmo funcional que se le adjudica seguirá firme, o bien, ya no habría tanto apego en cumplir los pedidos que llegarían desde el Grand Bourg, donde literalmente le dieron vuelta la cara al jefe de los fiscales.

Por otro lado, descartaron que el Defensor General se haya impuesto por ser el más favorito, sino que, en el balance de costos, su nombre se presentaba más conveniente para el momento político, pues lo que el Ejecutivo menos buscaba era controversia y polémica.

¿Mala prensa?

Mientras se mastica la oficialización de los nuevos jueces, el justificativo por el mal trago no pasa por un verdadero balance de gestión, sino se adjudica a la mala prensa que rodea al Procurador, quien, en busca de minimizar ese impacto hasta habría mandado a vedar los comentarios del sitio informativo oficial.

Con una comunicación selectiva y la anulación de las conferencias de prensa, en especial, luego de un duro cruce con una periodista que lo arrinconó por el caso de Benjamín Cruz, el Procurador ha evitado la prensa libre, modelo que se repite hacia abajo.

Obviamente nadie se atreve a mencionar los fracasos investigativos que le hacen sombra a la Procuración, como el fallido juicio por el caso Jimena Salas, el cual sigue impune, pues los dos acusados que la fiscalía llevó a debate fueron declarados inocentes como le sucedió a otro ex procurador, a quien ahora se lo critica a destajo.

Mucho menos se animan a hablar del caso Benjamín Cruz, del caso Cordeyro, o de otro hecho de alto impacto como la red de trata sexual que captaba alumnas del secundario, investigación que llegó primero a la fiscalía provincial, pero luego decantó en el fuero federal por las graves falencias del Ministerio Público Fiscal salteño.

El prisma, sin embargo, no refleja la misma cara para el Ejecutivo, lo que, en definitiva, lo llevo a correr de escena al jefe de los fiscales e inclinarse por el Defensor General, cuya figura, propio de aquí, vende más y, por otro lado, sus logros son absolutamente desconocidos.

Los más osados atribuyen el salto del defensor general a la corte al atinado consejo de un “asesor”, quien le habría hecho ver al criador de caballos peruano que su rival no tendría todos los números asegurados y que, ese vacío, podía ser su oportunidad.

Esto -según cuentan- habría animado a Diez Villa a promoverse como candidato potable para el Ejecutivo. Además, recordó que no hace mucho, el año pasado, ya le había ganado una pulseada al jefe de los fiscales al apoderarse de la presidencia del Colegio de Gobierno del Ministerio Público.

Sea así o no, lo cierto es que el titular de la Defensa Pública local se hizo del cargo que, proceso participativo mediante, será presentado junto a Plaza ante el Senado provincial para el acuerdo necesario, lo que, obviamente, serán solo un trámite para que, reanudada la feria, la Corte vuelva a ser de nueve, con una fuerte hegemonía saencista, necesaria para allanar la reelección.