SALTA – El viernes por la mañana, se reveló otro fallecimiento de un joven soldado del Ejército Argentino. En tan solo un mes, se identificaron cinco muertes en menos de 40 días, lo que enciende las alarmas de las situaciones que deben atravesar los integrantes de Gendarmería y, sobre todo, los que cuidan las fronteras. La nueva víctima es Juan Marcos Gonsales, de 26 años, perteneciente al Regimiento de Infantería de Monte 28, Guarnición Tartagal.
El soldado, acorde precisaron medios locales, no se había presentado a trabajar y tampoco había mandado aviso. Debido a esta ausencia anormal, sus colegas y superiores empezaron a averiguar qué le había pasado. Finalmente, su familia fue quien descubrió el cuerpo del uniformado en su domicilio, cuya muerte habría sido causada por un paro cardiorrespiratorio.
Gonsales había iniciado su carrera militar a los 18 años y tenía una esposa y una hija. Si bien no convivía con ellas desde hacía algunos meses, ambas se hicieron presentes en Tartagal al tomar conocimiento de su fallecimiento.
El fallecimiento más reciente antes de este episodio se registró el 17 de enero en Quilmes. El primer hecho de esta seguidilla ocurrió el 16 de diciembre, cuando Rodrigo Gómez, de 21 años, fue hallado sin vida en la Quinta Presidencial de Olivos, donde cumplía tareas de seguridad en un puesto interno.
Medidas que no son suficientes
Previamente, ante las muertes de soldados, se había instruido al Estado Mayor Conjunto para ofrecer asesoramiento en salud mental. Sin embargo, lo único que se hizo distribuir a todo el personal civil y militar un material audiovisual elaborado por especialistas.