SALTA.- (Por Diego Nofal) Ha transcurrido un año desde un episodio judicial que mezcló el absurdo con lo político en Salta. Los tiempos electorales pasaron y muchos han olvidado este suceso. Todo partió de la Fiscalía de Ciberdelitos a cargo de Sofía Cornejo Solá. La fiscal abrió la feria judicial para iniciar una “investigación” donde imputó a cinco personas por publicar videos en Tik Tok. Estos contenidos, al parecer, no eran del agrado del gobernador provincial Gustavo Sáenz. Para intentar darle un marco legal, utilizó la figura de intimidación pública.
La elección fue tan ridícula que mereció un reproche explícito de la Justicia Federal. El fiscal Federal, con cierta sorna, sugirió a la fiscal salteña estudiar más. Le recomendaron entender el real alcance de ese tipo de figuras penales. Algo que, claramente, la funcionaria no tenía muy presente en sus apuntes. Aquel momento logró una gran pero efímera difusión mediática nacional. Fue por una causa inventada que de ninguna manera correspondía a su área.
La fiscalía de ciberdelincuencia no suele ocuparse de opiniones molestas en redes sociales. De hecho jamás volvió a investigar nada relacionado con la difusión de notícias por Tik Tok. Esa causa resultó ser eminentemente política y alejada de sus temas habituales. ¿Por qué afirmamos con tanta seguridad que su motivación fue política? Los números, fríos y contundentes, no suelen mentir en estos asuntos. Se presentaron al menos seis denuncias por noticias falsas en internet. Afectaban a distintos políticos locales como Bettina Romero o Carlos Zapata.
Incluso la legisladora Emilia Orozco presentó una queja de similar naturaleza. La única investigación que avanzó con celo fue la que molestaba al gobernador. Este dato deja una conclusión tan clara como preocupante para la justicia. La fiscal Cornejo Solá solo responde a las órdenes que llegan desde Grand Bourg. Parece olvidar el juramento que realizó al asumir como funcionaria judicial. Su deber es con la ley y no con los caprichos del poder político de turno.
La fiscal podría escribir infinitos argumentos para justificar su actuar. Sin embargo, la matemática y las estadísticas son siempre inexpugnables. Nos pusimos a analizar las causas publicadas en la web de su fiscalía. Un detalle salta a la vista tras revisar casi trescientas publicaciones. Dos tercios de sus casos se refieren a la grave problemática del grooming. El tercio restante se reparte entre ciberestafas y pornografía infantil.
Solo existe una única causa por el delito de intimidación pública. Esa excepción corresponde a los Tik Toks contra el gobernador. La selectividad en la persecución penal es, por lo tanto, evidente y notoria. Su especialidad son los crímenes digitales con víctimas concretas y daño real. No debería ser la censora oficial de contenidos humorísticos o críticos. Su trabajo es proteger a los ciudadanos, no al gobierno de los embates en redes.
Lo más triste de esta historia inventada fue su desenlace judicial. Entre los imputados figuró el dueño de un medio de comunicación local. Fue absuelto porque la acusación era, literalmente, considerada ridícula. También se implicó a un exdiputado nacional opositor al régimen de Sáenz. Su caso tampoco avanzará por intimidación pública ante la Justicia Federal. Los únicos dos condenados en este lamentable capítulo fueron otros.
Resultaron ser quienes dieron la información para imputar al exdiputado. Lamentablemente para estos jóvenes, fueron usados como peones por el gobierno. Ahora cargan con una condena penal que les cerrará muchas puertas. No podrán visar para los Estados Unidos o para varios países europeos. Tampoco tendrán permitido el ingreso a destinos como Japón. Esta mancha en sus legajos los acompañará de por vida por un delito grave.
No es una falta menor sino la condena por intimidación pública. Dos chicos que prestaron su colaboración fueron usados y luego descartados. Su condena es por intentar alterar el orden social, una figura muy seria. Con el tiempo, esta decisión tendrá consecuencias negativas enormes para ellos. Mientras tanto, los poderosos a los que sirvieron siguen su vida normal. La justicia, en este caso, mostró un rostro profundamente desigual y arbitrario.
Ya no existe excusa para sostener a Sofía Cornejo Solá, debajo de sus narices pasan redes de trata que se mueven en el universo digital, se venden drogas y armas a través de medios digitales, pero ella siempre llega tarde a todos lados. Salvo a jugar al fútbol a Tucán. Hablando de fútbol voy a parafrasear a un Diego más grande que quien escribe “Yo nunca fuí buchón”, pero me dijeron, fuentes que concurren asiduamente al lugar, que cuando Sofi gana, festeja desaforada en los sillones del predio, al que convierten en un, literal, after hours.
Por Diego Nofal, miembro de Fopea.
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