SALTA.- (Por Renato Ocampo) En el estacionamiento del Centro Cívico Municipal (CCM), el intendente Emiliano Durand mandó a construir contenedores para oficinas al mejor estilo minero. Revestidos de tablas de plástico, con baños y aire acondicionado en cada uno de ellos.
Ya no quedan oficinas ni escritorios disponibles, para la inmensa cantidad de personas que no paran de ser nombradas en la actual gestión. Los horarios de entrada y salida parecen una postal de la serie “The Walking Dead”, con una marea de empleados entrando y saliendo a diario. Los autos acaparan no solo la totalidad del estacionamiento en el CCM, sino también cuadras completas de los alrededores.
Cordón amarillo o blanco, da igual. Allí, Transito no hace multas, y todos dejan sus vehículos por cualquier lado. De lunes a viernes cualquier vecino puede pensar que quizás se esté llevando a cabo algún evento masivo, por el gran movimiento en la zona, pero no, simplemente es la rutina diaria de los cientos de empleados nombrados por el intendente yendo a “trabajar”.
Algunos rumores entre empleados especulan con una cifra superior a las 1000 personas incorporadas desde que inició su mandato en diciembre de 2023.
Teniendo en cuenta que el municipio tiene cerca de 4000 empleados de planta, se puede estimar que actualmente, sumando las incorporaciones y funcionarios, el número podría rondar o incluso superar las 5000 personas. Una verdadera locura de gasto fijo, con tantos cargos de altos ingresos.
¿Cuántos millones les habrá costado la construcción de estos contenedores?
Ese tipo de información tampoco es algo que el intendente vaya a promocionar en sus videos de redes sociales. Su perfil se enfoca en perseguir vendedores, desarmar verdulerías, secuestrar herramientas de trabajo, echar gente en situación de calle. “Banco el trabajo, pero con orden” suele decir Emiliano para justificar su lado más represor.
Resulta dolorosa la comparación. Mientras los vecinos buscan sobrevivir con sus puestos en espacios públicos de la ciudad, el municipio los persigue y secuestra sus pertenencias. A la vez, Durand sigue nombrando personas y creando oficinas con la plata de los altos impuestos y la máquina de hacer multas que tiene con Tránsito y el Tribunal de Faltas.
Recaudar, multar, contratar y perseguir al pobre. Esa es la dinámica de una gestión que, como siempre, muestra una ficción en la comunicación, mientras que en realidad siguen sumando beneficios propios. Pronto van a necesitar anunciar la construcción de un nuevo CCM, porque tienen empleados metidos hasta en los pasillos y ahora también en el estacionamiento.