SALTA – El caso de la joven japonesa de 24 años causó conmoción en Salta y en todo el país tras denunciar el calvario que vivió por casi dos años. Su situación no sólo mostró una de las peores caras de la violencia de género al haber estado privada de su libertad y ser agredida física y sexualmente en ese tiempo, sino también de la desidia institucional, la cual no sólo no la protegió, sino que permitió que los crímenes se ocultaran y se siguieran cometiendo. A pesar de los graves delitos, el victimario sigue en libertad.
A.Y. relató que la relación comenzó en septiembre de 2024 en Japón y que, cinco meses después, ella quedó embarazada debido a una decisión unilateral del hombre que ella no consintió. Con la idea de acceder a un parto gratuito, ambos se trasladaron a la provincia, donde empezó el verdadero infierno.
La mujer aseguró haber sufrido violencia, incluyendo “golpes de puño en el rostro y diferentes partes del cuerpo, jalones de cabello y arrastres”. Además, el hombre de 23 años le quitó el celular y su pasaporte, y la tenía controlada tanto a la hora de salir de la vivienda como en sus movimientos.
Un caso que podría haberse evitado
El nulo acceso a un traductor dificultó la denuncia, pero también la acción de terceros. Ahora, la Justicia lleva a cabo una acusación contra un familiar del hombre, quien sería médico y se habría encargado de borrar el historial de lesiones que habría sufrido en los últimos meses, como la fractura de un dedo. También se señaló al Juzgado de Violencia Familiar y de Género 1º Nominación por mentir que el expediente no estaba habilitado y por no llamar a la víctima a testificar.
Fue un testigo el que se comunicó con El Tribuno y aportó más ayuda que todo el aparato judicial e institucional. “Por decisión judicial solicitaron que, debido a su depresión posparto, no lo aparten de la vivienda al agresor (M.L, de 23 años) y que queden con una consigna personalizada”, declaró.
En conclusión, todo lo que podría haber fallado, falló. Mientras la mujer es asistida para poder volver a su país con su hijo, el hombre ni siquiera está sin prisión preventiva e incluso mantiene contacto con ella.