SALTA.- (Por Diego Nofal) La interna entre Gustavo Sáenz y Emiliano Durand ya es indisimulable y cada día que pasa se parece más a una novela política sin fin. Además del desplante del intendente durante las elecciones tanto provinciales como nacionales se sumaron varias pequeñas peleas que empezaron a ser eclosión y en este momento el ring parece ser el PRO Salta. Lo que antes eran sonrisas forzadas en actos oficiales hoy se convirtió en una guerra de gestos y movimientos que nadie en el oficialismo provincial puede ocultar. El humor salteño ya bautizó la contienda como la pelea del siglo entre el Cerro San Bernardo y la Plaza 9 de Julio.
Cualquiera que haya visto los últimos reels de Instagram de Agustina Álvarez se estará preguntando cuándo la nombraron funcionaria municipal o si perdió una apuesta que la obliga a defender al intendente día y noche. Antes jugaba para el jefe comunal de manera solapada con algunos guiños tímidos pero desde ayer perdió completamente las formas comenzando a hacer el trabajo sucio del mandatario capitalino. La concejal pasó de ser una figura decorativa a convertirse en la versión femenina de Rambo con un celular en la mano y denuncias bajo el brazo.
Emiliano Durand ya había empezado a desalojar los cuentapropistas que trabajaban en distintos espacios públicos y esto tarde o temprano iba a tener un costo político para el intendente. Así que ahora la que hace el trabajo sucio es justamente la concejal Álvarez y ella es quien empezó a llevar las denuncias de quienes trabajan en la vía pública. Desalojar a personas que en plena crisis salen a buscar algún dinerillo para llevar a casa no es precisamente una tarea que sume votos en las urnas. Pero alguien tenía que hacerlo y la concejal aceptó el rol con la obediencia de una soldado recién ascendida.
Además de eso también empezó a ponderar las exenciones impositivas municipales y a promocionar los planes de pago anuales de los impuestos del municipio con un entusiasmo digno de una vendedora de enciclopedias puerta a puerta. Es hasta ahora junto con Durand la mejor comunicadora de la gestión del jefe comunal y eso no es poca cosa en un gabinete donde algunos funcionarios parecen comunicarse por señas de humo. Su presencia en redes es tan constante que ya muchos salteños piensan que Instagram le paga un sueldo aparte.
Ya lo habíamos comentado varias veces y está absolutamente confirmado que Agustina Álvarez competirá por ser la presidenta del PRO Salta una vez que se llame a internas partidarias. Ahora con el espaldarazo municipal se siente prácticamente ganadora y camina por los pasillos del Concejo Deliberante como si ya tuviera la banda partidaria cruzada en el pecho. Pero aún le queda un escollo muy importante por sortear y ese escollo tiene nombre y apellido y usa traje de gobernador.
Y es que el gobernador de la provincia tiene sus propios candidatos para el PRO Salta porque Gustavo Sáenz no está dispuesto a regalarle ese sello a su actual adversario político. Tanto Martín de los Ríos como Alberto Castillo quieren volver a ponerse la camiseta amarilla y a dirigir los destinos partidarios con la bendición del mandatario provincial. Es decir que la interna del PRO se volvió literalmente una interna entre el intendente y el gobernador como si el partido amarillo fuera una cancha de fútbol prestada.
Lo curioso es que nadie preguntó qué opina Mauricio Macri de todo este culebrón salteño mientras los referentes locales se disputan un sello que a nivel nacional parece tan codiciado como un cupón de quiosco. Mientras tanto los verdaderos afiliados del PRO observan la pelea desde la platea y algunos incluso sacan pochoclos para disfrutar el espectáculo. La disputa por el sello partidario promete ser tan entretenida como una pelea de almohadas pero con fotos de por medio.
El enfrentamiento entre el jefe comunal y el gobernador se va profundizando cada vez más y ya no hay foto sonrisa ni acto conjunto que pueda disimularlo. La pelea por el PRO Salta es apenas un capítulo más de esta novela política que lleva varias temporadas al aire sin rating. Lo único seguro es que mientras Durand y Sáenz se sacan chispas por un sello partidario los salteños siguen esperando respuestas a problemas mucho más urgentes. Pero claro eso no vende tanto como una buena interna entre dos pesos pesados de la política local.
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