SALTA – El 11 de marzo de 1976, el exgobernador Miguel Ragone se convertiría en una de las primeras víctimas de desaparición forzada, tras ser secuestrado por una patota que se trasladaba en dos vehículos mientras aquel se dirigía a su lugar de trabajo. A 50 años del suceso que movilizó a la provincia, y también al país por tratarse de un suceso previo al Golpe de Estado, se lo recuerda como un hombre clave para el cambio social, debido a su militancia y a sus valores.
El secuestro de Ragone en el sur de la ciudad de Salta no fue impactante sólo por tratarse de él, sino por el método violento que el grupo armado utilizó para que quedara el menor número de testigos posible. Santiago Arredes, kiosquero de la zona, fue asesinado mientras trataba de ayudar al exgobernador, quien fuera inmovilizado dentro de su propio auto.
El ataque fue visto por tres personas: Jorge Albrecht, Sandra Siegrist (que reconoció una ametralladora Uzi), y Margarita Martínez de Leal. Uno de los atacantes la hirió en el brazo con una bala en un intento de asesinarla. El Peuegot 504 de Miguel Ragone fue abandonado en Cerrillos, a 16 kilómetros del lugar, y nunca más se supo de él.
Condenas por delitos de lesa humanidad
Décadas después, la Cámara Federal de Casación Penal condenó a prisión perpetua al expolicía Andrés del Valle Soraire y al exjefe de Policía de Salta Miguel Raúl Gentil, por su participación en el secuestro. Además, el fallo condenó a penas de prisión perpetua e inhabilitación absoluta al coronel Carlos Alberto Mulhall (que era por entonces el jefe del Ejército en la provincia) y al comisario Joaquín Guil (jefe de seguridad). También fue relacionado con el hecho el exgeneral Luciano Benjamín Menéndez, pero no enfrentó el juicio oral por su salud.
En 2011 el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta estableció que Ragone fue secuestrado y simultáneamente asesinado. A pesar de los operativos de búsqueda, incluso en zonas cercanas al Dique Cabra Corral, nunca se encontró su cuerpo.