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Opinión

Usar o no la Ley de Lemas, el gran dilema libertario

Lo que está en juego no es solo una norma técnica, sino la estrategia con la que se enfrentarán los comicios del futuro cercano en la provincia.

Elecciones Salta 2025

SALTA.- (Por Diego Nofal) En el tablero político de Salta se ha instalado una pieza que promete mover todas las fichas antes de las próximas elecciones, y su nombre genera escalofríos en algunos y sonrisas en otros. Muchas voces se han levantado en contra de la ley de lemas particularmente dentro del arco opositor pero los libertarios han mantenido silencio sobre esta espinosa cuestión que ahora los tiene contra las cuerdas. Mientras tanto, el oficialismo provincial observa con paciencia de relojero este debate ajeno, sabiendo que pase lo que pase las piezas pueden terminar encajando a su favor en el rompecabezas electoral.

Lo que está en juego no es solo una norma técnica sino la estrategia con la que se enfrentarán los comicios del futuro cercano en la provincia. Para comprender la magnitud del dilema hay que entender primero cómo funciona este mecanismo que para muchos es un arcano jurídico pero para los políticos es una herramienta vital.

La ley de lemas habilita que un cuerpo principal lleve varias listas a legisladores o a concejales que al fin al cabo terminan haciendo más que nada de recaudadoras de votos para una cabeza principal que habitualmente es el candidato gobernador o intendente. Es decir se puede sumar la performance de todas las agrupaciones internas para consagrar al ganador, lo que en la práctica funciona como una licuadora de voluntades populares. Este sistema ha sido históricamente criticado por distorsionar la voluntad del elector pero aquí sigue más vigente que el zonda en agosto.

La certeza política en Salta es tan sólida como el clima de verano, y en este caso el pronóstico indica tormenta electoral con alta probabilidad de oficialismo triunfante. La ley de lemas será aprobada en la legislatura eso no cabe duda la abrumadora mayoría del oficialismo en la cámara alta y la cámara baja local hacen que sea casi imposible que la ley resulte trabada por más que se rasguen las vestiduras en la oposición. Los números cantan y la experiencia también, porque cuando se tiene el control del recinto las normas duermen o despiertan según la conveniencia de quienes manejan el sueño legislativo.

Así que el debate no es si la ley se aprobará sino cómo afectará a quienes deben decidir si subirse o no a ese colectivo en movimiento. Aquí es donde los libertarios entran en una danza complicada que haría palidecer a cualquier bailarín de folclore por lo intrincada de sus pasos.

Entonces La Libertad Avanza termina enredada en un gran dilema sí utiliza la ley de lemas es verdad que le da a varias listas que se sienten libertarias la posibilidad de entrar a la legislatura con el sello de la libertad avanza seguramente conseguirá recaudar una gran cantidad de votos para quien ostente la candidatura gobernador. Es una tentación poderosa porque en política sumar votos es como respirar, simplemente no se puede vivir sin hacerlo y cualquier mecanismo que ayude a juntar aire fresco es bienvenido. Pero como en toda buena historia de ambición el camino fácil suele esconder trampas para incautos.

No obstante el lado oscuro de esta fuerza aparece cuando se analiza quién puede colarse en la fiesta con una invitación que no merece. No obstante abre la puerta a la posibilidad de que se infiltren varios que bajo el sello de la libertad avanza después terminan saltando el cerco pasándose de vereda a otro partido particularmente al oficialismo. Es el riesgo del caballo de Troya pero con boletas electorales y algún que otro concejal oportunista que ve la ropa prestada como propia. La historia política local está llena de estos personajes que usan un sello para entrar y luego cambian de camiseta con la misma facilidad con la que se cambian de medias después del partido.

Pero la decisión se vuelve aún más compleja si se considera el contexto de poder que enfrentan y la asimetría de recursos disponible en la cancha electoral. Pero en el caso de no usarla le dejarías la herramienta completa al oficialismo que seguramente podrá armar decenas de listas en la capital y en los diferentes municipios lo que terminará impulsando la ya casi segura segunda reelección de Gustavo Sáenz.

Es como ir a una guerra de tanques con una honda, un acto de valentía que roza lo suicida si el adversario tiene todo el armamento pesado a su disposición para sumar votos. Así que la abstención virtuosa podría convertirse en un tiro en el pie que los deje cojos para toda la campaña. Sin embargo el análisis no estaría completo si no consideramos que la ley no solo beneficia al actual gobernador sino que abre ventanas para otros jugadores con ambiciones propias.

La Ley de Lemas favorece abiertamente al oficialismo que es quien más poder de fuego tiene y más aparato electoral puede conseguir pero ojo no dejemos afuera la posibilidad de que el intendente Emiliano Durán también quiera expresarse con el buzo de candidato a gobernador porque la estructura municipal le da la posibilidad de armar muchas listas en capital y arrastrar un gran caudal de votos. Esto complicaría la reelección de Gustavo Sáenz y también le podría llegar a dar un fuerte impulso a la candidatura de quien lleve como gobernador la Libertad Avanza si es que logran un entendimiento. La política salteña se parece cada vez más a una partida de truco donde todos miran las cartas ajenas antes de cantar envido.

Al final del día los libertarios deberán decidir si prefieren correr el riesgo de que los invasores ocupen su tienda o si se quedan afuera mirando como el oficialismo usa el sistema para aplastarlos con su propio peso electoral. Es una encrucijada digna de un drama shakesperiano pero con olor a empanada y discursos de campaña. Mientras tanto los ciudadanos observamos divertidos este baile de oportunidades y riesgos, preguntándonos si al final la ley servirá para expresar la voluntad popular o simplemente para confirmar que en política el que no corre vuela y el que no usa la ley de lemas puede terminar perdiendo el vuelo. La decisión está en sus manos y el tiempo electoral no espera a los indecisos por más libertarios que estos sean en el famoso lema de no pises mis ideas.

La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
X @turconofal.