SALTA.- (Por Renato Ocampo) La gestión de Emiliano Durand parece haber perfeccionado el arte de la contradicción estética, transformando la miseria humana en un set de fotografía publicitaria. Resulta de un cinismo absoluto observar cómo, bajo el eslogan del «orden y la seguridad», el municipio ejecuta operativos de «limpieza» en los canales pluviales, donde la remoción de basura se confunde deliberadamente con el desalojo de seres humanos.
En estos procedimientos, que la retórica oficial intenta maquillar como tareas de mantenimiento ante las lluvias, se ha llegado al extremo de tratar los colchones y elementos de supervivencia de personas en situación de calle como simples desperdicios a ser cargados en camiones. Esta insensibilidad manifiesta, que despoja de lo poco que tienen a quienes no tienen nada, choca frontalmente con la reciente y pomposa apertura de una nueva temporada en el «Hogar de Noche».
La falsedad de esta nueva faceta «humanitaria» del intendente se desmorona al analizar la arquitectura de la política pública detrás del refugio: lo que Durand vende como un logro de gestión es, en realidad, una estructura sostenida por el Gobierno de la Provincia de Salta. Mientras que en la administración anterior de Bettina Romero el operativo de asistencia se sustentaba íntegramente con recursos municipales, hoy la intendencia ha delegado la carga económica y logística al Grand Bourg. Los datos son elocuentes: el Ministerio de Desarrollo Social provee los alimentos, la indumentaria y la logística; Salud Pública se encarga de los controles sanitarios y el Ministerio de Seguridad custodia el predio. El municipio, en una claudicación administrativa sin precedentes, se limita a prestar las instalaciones y el desayuno, pero se apropia del rédito político en cada gacetilla.
Esta apropiación de una política ajena no solo es una muestra de debilidad de gestión, sino un potencial foco de conflicto con el gobernador Gustavo Sáenz. La actitud de Emiliano de exhibirse en fotos dentro del hogar, buscando capitalizar una contención social que no financia, roza el aprovechamiento político más burdo. Si este despliegue mediático no cuenta con un consenso explícito, la sobreexposición del intendente en áreas donde es un mero colaborador logístico podría tensionar el vínculo con el Ejecutivo Provincial, que es quien verdaderamente impulsa este dispositivo de inclusión.
Es, en definitiva, una vergüenza institucional que se intente tapar la falta de políticas propias con una sonrisa para la cámara, mientras en la oscuridad de los canales de la ciudad, el mismo municipio que hoy ofrece una cama temporal es el que ayer arrojó las pertenencias de los más vulnerables a un camión de basura. En la Salta de Durand, la solidaridad parece ser solo un recurso de imagen, y la compasión, un artículo de marketing que caduca al amanecer.