SALTA – Mientras el Gobierno de Salta mantiene una estrategia de gobernabilidad y cercanía con la Casa Rosada, los datos de abril revelan una realidad cruda: la provincia lidera la caída de transferencias automáticas en todo el país con una baja real del 11,1%, superando incluso a los distritos más críticos de la gestión nacional.
El escenario fiscal argentino atraviesa su cuarto mes consecutivo de retroceso, pero para Salta el impacto ha dejado de ser una tendencia estadística para convertirse en una urgencia política. Según el último informe de la consultora Politikon Chaco, las transferencias automáticas de Nación a las provincias cayeron un 3,3%en abril, acumulando una pérdida de USD 1.000 millones en lo que va del año.
Sin embargo, el dato que sacude el tablero local es la disparidad de ese impacto. En el complejo mapa del federalismo fiscal, Salta quedó ubicada en el extremo más desfavorable de la tabla. Mientras el promedio de caída de las 24 jurisdicciones fue del 5,7% en el primer cuatrimestre, Salta sufrió en abril una merma del 11,1%, la más alta de toda la Argentina.
Sintonía política vs. realidad financiera
La situación expone una contradicción evidente. El gobernador Gustavo Sáenz ha sido uno de los gobernadores que más ha apostado por el diálogo y la búsqueda de consensos con la gestión de Javier Milei. No obstante, esa «buena sintonía» no se ha traducido en una protección de los recursos coparticipables.
Resulta paradigmático observar que el distrito menos perjudicado en el acumulado del año fue la provincia de Buenos Aires, gobernada por Axel Kicillof, principal referente opositor, donde la caída fue del 4,5%. Incluso la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), administrada por el aliado Jorge Macri, tuvo una pérdida menor a la de Salta, con un 7,1%.
Las razones del desplome
La explicación técnica detrás de este fenómeno radica en el agotamiento de los beneficios del Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas (REOR). Mientras que provincias como Tucumán lograron compensar la baja de la recaudación nacional con aumentos en los recursos por Compensación del Consenso Fiscal (+50,1%), en Salta este ítem se desplomó un 51,4%.
A esto se suma la caída sistémica de los impuestos que alimentan la coparticipación: el IVA descendió un 3,3% interanual y Ganancias un 2,5%, reflejando el agotamiento de la recuperación económica que se había verificado el año pasado. Para la gestión de Sáenz, el desafío es ahora doble: sostener el equilibrio político con un Gobierno Nacional que mantiene el puño cerrado sobre la caja, mientras administra una provincia que, a pesar de los gestos de apoyo, hoy lidera el ranking de pérdidas en el reparto federal.