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Salta

La patria del control remoto: entre el bronce de Güemes y el living de la Scaloneta

Eso sí, la fe doctrinaria se mudó a las redes: a las doce en punto de la noche, publicaron la respectiva story en Instagram recordando al General Martín Miguel de Güemes.

Martín Güemes

SALTA – Al final, lo que habíamos anticipado en estas mismas páginas sucedió. El termómetro de la lealtad política en Salta no solo se mide en el frío riguroso de la noche del 16 de junio, sino en la capacidad de resistencia frente a las tentaciones de la pantalla chica. La fisonomía de la tradicional Guardia Bajo las Estrellas ofreció este año un repliegue sintomático: la siempre dispuesta “Agrupación Palco” pegó el faltazo. Eso sí, la fe doctrinaria se mudó a las redes: a las doce en punto de la noche, publicaron la respectiva story en Instagram recordando al General Martín Miguel de Güemes. Cumplieron con el algoritmo, que a veces cotiza más que el poncho.

Este repliegue táctico dejó el espacio liberado. El gobernador Gustavo Sáenz pudo caminar tranquilo, ensayando esa liturgia del contacto directo que tanto le entusiasma, esta vez sin el estorbo de los empujones ni los codazos de la primera línea de la dirigencia local. Mientras el mandatario salteño promediaba la noche al pie del monumento, la “Agrupación Palco” se agolpaba en una trinchera mucho más confortable: la transmisión de YouTube. Celular en mano y un fernet en la otra, miraban de reojo el acto oficial mientras el televisor repetía, en un bucle hipnótico, los goles del gran Lionel Messi. La patria grande y la patria chica unidas por el control remoto.

Abajo, en el llano de la piedra y el bronce, los que tenían que estar para la foto protocolar no fallaron. El presidente del Concejo Deliberante y el flamante concejal, Vitín Lamberto, se mantuvieron firmes al pie del monumento e inmortalizaron el sacrificio con una oportuna captura fotográfica.

A unos metros, la estética municipal desafiaba las convenciones del tradicionalismo. Sin poncho salteño y con un atuendo que simulaba más a los personajes de la serie británica Peaky Blinders que a los infernales de Güemes, se los vio al intendente Emiliano Durand y a su ladero incondicional, Juan Manuel Chalabe. Una puesta en escena que habla, quizás, de la hibridación cultural de una gestión que prefiere la estética moderna al rigor del folklore.

La primera fila institucional exhibió el orden cerrado del poder: las juezas de la Corte de Justicia, Teresa Ovejero y Alejandra Gauffin, flanqueaban al vicegobernador Antonio Marocco y al presidente de la Cámara de Diputados, Esteban «Tuty» Amat.

En los márgenes de ese núcleo duro, Ignacio «Nacho» Jarsún, vestido completamente de negro, le hacía frente al frío con andar corporativo. La que no tuvo suerte pata las lentes fue Ada Zunino: aunque la transmisión oficial la nombró en el protocolo, las cámaras no llegaron a tomarla. No obstante, en los pasillos del Grand Bourg ya es un secreto a voces: Zunino ahora no se pierde un solo acto.

El desglose de los fondos de pantalla que regaló la transmisión oficial siempre es un ejercicio de exégesis política. Justo detrás del mandatario provincial, la lente recortó la silueta de la pareja compuesta por Romina Arroyo y Javier Diez Villa, dos figuras que conocen a la perfección el arte de la ubicación escénica. Unos metros más allá, la joven militante ultrasaencista Evita Morales no dejó pasar la oportunidad de la noche: en una corrida veloz y milimétrica, alcanzó a Sáenz y se alzó con la ansiada foto. El posteo en redes, por supuesto, fue inmediato. El manual de la supervivencia ejecutado a la perfección.

Por el lado de la oposición, la «banda libertaria» buscó marcar territorio propio. Comandados por los legisladores Roque Cornejo y Julio Moreno, secundados por Claudio Cancinos y Franco Lastra, prefirieron evitar la amalgama con el oficialismo y postearon su propia instantánea, rígida y doctrinaria, al pie del monumento. Las fuerzas del cielo también necesitan su registro en la tierra de los gauchos.

La paradoja de la jornada la corporizó José Gauffin. El diputado posteó un video conceptualmente impecable, planteando un interrogante de alta densidad discursiva: “¿Qué defendería Güemes hoy?”. El interrogante conmovió a sus seguidores, pero la respuesta práctica la dio el propio Gauffin puertas adentro. Muy emotivo todo, pero a la hora de las certezas físicas, el legislador prefirió la comodidad de una buena picada y el magnetismo de la Scaloneta. Al igual que el grueso de la «Agrupación Palco», al pie del monumento no se lo vio.

La noche güemesiana de 2026 dejó una conclusión nítida en el tablero político salteño. Frente a la disyuntiva de congelarse bajo las estrellas en homenaje al héroe gaucho o replegarse al calor del hogar, la dirigencia media y el funcionariado prefirieron el pragmatismo doméstico. La picada, el fernet y el triplete de Lionel Messi cotizaron más alto que el bronce. Al fin y al cabo, para el político moderno, siempre es más fácil habitar el living que la historia.