SALTA.- (Por Diego Nofal) De fondo, el tango de Discépolo suena metálico y premonitorio, mientras la letra advierte “Cuando manyes que a tu lado se prueban la ropa que vas a dejar” y en Salta muchos ya se miden la ropa del poder. Gustavo Sáenz mirá, sin mirar, canales de TV y redes sociales. Se llenan de caras, que más que caras son cuerpos que andan merodeando para quedarse con su sillón.
Todos se pelean por ser el principal rival del mandatario, pero el Gobernador tiene a un solo contendiente entre ceja y ceja, mientras desde La Libertad Avanza aseguran que la victoria es suya, se presente o no Sáenz. Pero no son los únicos que se animan, Juan Manuel Urtubey sigue caminando la provincia, reunión acá, encuentro allá, cónclave en este otro rincón, se cuela entre las rendijas donde no llegan los medios ni las redes sociales.
Por el norte, Sergio «El Oso» Leavy busca ser el hombre de Kicillof en Salta y también ve con buenos ojos disputar la gobernación, como un oso que olfatea miel en colmena ajena. Una candidatura que serviría más para dividir los votos de Urtubey que para aspirar al sillón de Grand Bourg. Algo que no sería más que reeditar una estrategia que se urdió en las últimas elecciones y que fue bastante útil.
Pero los finales de ciclos los huelen hasta las ardillas, y fue así que el PRO Salta decidió reaparecer tras haberse ausentado la última elección, como hongos después de la lluvia política. Su referente político ya está hablando de construir una alternativa al gobierno nacional y provincial, mientras se pelean en una interna y empiezan a armar municipios en toda la provincia para competir en 2027.
Este es un dato menor, salvo que el PRO presente candidatos a nivel nacional, si la versión salteña recupera al menos un tercio de sus votos locales, LLA puede despedirse del sueño de derrotar al oficialismo. Esos aparecen cuando hablamos de la oposición, aunque en el tablero interno el peligro más filoso se cocina entre los propios, como ayer contamos con lujo de detalles.
En el fuero interno, Ignacio Jarsún y Sergio Camacho van a la caza de la candidatura a Gobernador con el sello del oficialismo y la bendición del actual mandatario, suponiendo que Gustavo Sáenz decida dar un paso al costado. Dicen que los enemigos más peligrosos son los de adentro, y en este caso Sáenz tiene a un único rival en mente, ese contrincante usa toga y una masa.
No depende del mandatario su suerte, sino de una interpretación judicial, y para presentar un recurso que frene su candidatura la candidatura tendría que estar lanzada, algo que todavía no sucedió. Pero cuando ocurra quedará librada a la suerte que le conceda la justicia, ese poder que a veces es ciego y otras veces hace guiños cómplices a los pasillos del poder.
Así las cosas, mientras el tango sigue sonando y el río baja turbio, los actores se prueban trajes que quizás nunca lleguen a usar en la tertulia de la Casa de Gobierno.
La verdad debe contarse entera, siempre. Para aportar información, puteadas y amenazas diegonofal@gmail.com
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