SALTA.- (Por Renato Ocampo) A menos de un año de que las urnas vuelvan a convocar a los ciudadanos, la escena política salteña nos regala un video que es un compendio de cinismo y oportunismo electoral. En una puesta en escena cuidadosamente coreografiada, el intendente Emiliano Durand y el titular del Ente Regulador, Carlos Saravia, se muestran sonrientes prometiendo «descuentos» de hasta el 100% en las boletas de luz y agua. Lo que omiten, con una desfachatez asombrosa, es que están aplicando la más vieja y rancia lógica de supermercado: remarcaron los precios sin piedad durante años para ahora, en vísperas de campaña, lanzar una «oferta» temporal que no es más que un paliativo para el hambre que ellos mismos ayudaron a generar.
El historial de Emiliano Durand al frente del municipio es el de un voraz recaudador que olvidó sus promesas de campaña apenas cruzó el umbral del Centro Cívico Municipal. Quien decía que «subir los impuestos en crisis es el error más grande que puede cometer un Estado», terminó impulsando un brutal «impuestazo» inicial del 140% en la Unidad Tributaria (UT), que pasó de $83 a $200 de un plumazo al inicio de su gestión. Pero la voracidad no se detuvo ahí: bajo su mando, la UT ha sufrido aumentos acumulados catastróficos que superan el 500%. Es este mismo intendente el que hoy se pasea por los barrios prometiendo subsidios, mientras existen casos donde el 60% del costo total de una boleta de luz en Salta no es consumo energético, sino los impuestos y tasas municipales que él mismo administra.
Por su parte, Carlos Saravia, desde la cómoda del Ente Regulador, ha sido el garante técnico de este saqueo al bolsillo popular. Bajo su gestión, Salta ha consolidado una de las tarifas eléctricas más caras del país, un 22% por encima del promedio nacional. Saravia ha perfeccionado el arte de señalar hacia afuera: culpa sistemáticamente al Gobierno Nacional por los aumentos, pero calla sobre el hecho de que el Valor Agregado de Distribución (VAD) —el componente que percibe la empresa local EDESA y que él aprueba— tiene en Salta una de las participaciones más altas de toda la Argentina en la factura final.
Durante dos años, la gente ha sufrido la quema de electrodomésticos por variaciones de tensión y facturas que se volvieron impagables, obligando incluso a comercios históricos a bajar sus persianas. Ahora, cuando el calendario electoral empieza a apretar, los mismos que autorizaron subas se presentan como los salvadores de los «sectores vulnerables».
Esta «oferta» de último momento no es gestión, es propaganda. Es el uso obsceno de los recursos del Estado para intentar borrar de la memoria colectiva un ajuste que no dio tregua. Durand y Saravia intentan convencernos de que nos están dando una mano, cuando en realidad solo nos están devolviendo una moneda de lo que nos quitaron por billetes.
Con total liviandad los funcionarios salen por redes a promocionar descuentos tarifarios. Es señal de que la campaña electoral ya está en marcha y todo vale para sumar. Primero con la Feria de la Carne y ahora con esto. ¿Hasta dónde serán capaces de llegar? Mientras perdure la crisis, de la cual también son responsables, seguirán “aprovechando” esas necesidades para capitalizar sus propios intereses electorales en 2027.