SALTA.- (Por Renato Ocampo) La ciudad de Salta atraviesa una crisis fiscal sin precedentes bajo una gestión que parece haber priorizado la recaudación asfixiante por sobre el bienestar de sus vecinos. Desde ayer, rige formalmente el nuevo esquema de actualización previsto en la Ordenanza N° 16.500, un mecanismo que ha disparado el valor de la Unidad Tributaria a niveles que rozan lo confiscatorio.
En apenas dos años y medio, el costo de vivir y producir en la capital salteña escaló de manera estrepitosa. De esta forma, alcanzó un incremento acumulado que ya toca el 1000%, transformando la administración de Emiliano Durand en una maquinaria de presión tributaria incesante. En la sesión del Concejo Deliberante celebrada el día de ayer, la oposición intentó sin éxito poner un freno a esta escalada de aumentos que golpea directamente el bolsillo de los salteños. Sin embargo, el oficialismo cerró filas para sostener el esquema recaudatorio, ignorando los reclamos de una ciudadanía agotada.
Al respecto, la concejal de La Libertad Avanza, Laura Jorge, fue contundente al analizar la situación en diálogo con EL INTRA, señalando que los vecinos piden a gritos que se detenga este atropello. «Es el reclamo que vos más frecuentemente escuchás, que las tasas municipales suben, el impuestazo de Emiliano», sentenció la edil. Además, advirtió sobre la desconexión total de la intendencia con la realidad social. «Si ellos no ponen el oído a estos reclamos de los vecinos, creo que están totalmente errados. O vinieron solo a recaudar y no les importa más nada», expuso.
Los datos que arrojan los registros oficiales de la Subsecretaría de Ingresos Públicos son irrefutables y exponen la magnitud del ajuste municipal.

Los números no mienten
Al inicio de la gestión, entre junio y diciembre de 2023, el valor de la Unidad Tributaria se ubicaba en $83,58. A partir de ayer, con la nueva readecuación trimestral para el período julio-septiembre de 2026, el valor se disparó a $811,00. Este salto nominal representa una carga insoportable para el comercio y la industria local. Jorge explicó que el impacto es incluso superior en sectores específicos, denunciando que en tasas vinculadas a la publicidad y propaganda el incremento supera el 1500% debido a cambios en la base de cálculo. «Aparte del incremento gradual de la unidad tributaria, también, cuando él llega, le aumenta las cantidades de unidades tributarias. Eso impacta tremendamente en esas tasas de publicidad y propaganda a los comerciantes», dijo.
Mientras la presión cae sobre el vecino, el destino de los fondos recaudados genera serios cuestionamientos por la falta de austeridad y transparencia. De acuerdo con los informes analizados por la oposición, el municipio destinaría sumas astronómicas a la pauta oficial, incluso a medios con dudosa existencia. «Gasta 14 o 15 millones por día en publicidad y propaganda», denunció Laura Jorge. Aparte, agregó que «se paga muchísimo dinero a páginas que ni siquiera tienen actividad y algunas que ni existen». Para la concejal, este gasto discrecional podría evitarse para aliviar la carga de los contribuyentes: «Si ellos tuvieran control sobre eso, ahí tranquilamente podrían compensar lo que en teoría perderían si no se sigue actualizando la unidad tributaria».

El contraste entre la eficiencia para cobrar y la falta de gestión en las calles es evidente. El municipio ha volcado sus recursos a un esquema de control punitivo a través de infracciones y fotomultas que, según Jorge, demuestran que «plata ingresa de sobra». Solo en un fin de semana se llegaron a labrar casi 1000 multas con montos que oscilan entre los 50.000 y 500.000 pesos. Ante este panorama, la edil no dudó en calificar la actitud de la gestión como hipócrita, especialmente tras la negativa de aumentar las tarifas de los permisionarios de estacionamiento medido bajo el pretexto de no afectar al vecino, cuando en realidad se trata de fondos que no ingresan directamente a las arcas municipales: «Claro, como esa plata no llega en total a las arcas del municipio para que ellos lo administren, entonces ahí no hay que subir nada. Pero la unidad tributaria que suba todo lo que tenga que subir, son unos hipócritas».
La gestión de Emiliano Durand parece haber entrado en un callejón de difícil retorno, donde la única respuesta a los problemas de la ciudad es el aumento sistemático de impuestos. Con una Unidad Tributaria que ya superó la barrera de los 800 pesos y una conflictividad social en ascenso, el futuro político del intendente está bajo la lupa de la propia oposición. Para la concejal Jorge, la ambición de permanencia en el poder choca de frente con el malestar generalizado de los salteños: «Así como van, que Emiliano piense en una reelección, está loco si cree que va a poder ser reelecto». La desmedida presión fiscal y el desvío de recursos hacia la propaganda política marcan hoy el pulso de una Salta que exige respuestas urgentes ante un impuestazo que no tiene fin.