SALTA.- (Por Renato Ocampo) La gestión del intendente Emiliano Durand parece haber tropezado con su propio cemento. Lo que se anunció con bombos y platillos como una solución definitiva para el flujo vehicular en el acceso al Cerro San Bernardo ha quedado expuesto como un error de cálculo.
La realidad en el asfalto es contundente: el radio de giro de la nueva rotonda es insuficiente para los colectivos de larga distancia y camiones que circulan diariamente por este nodo estratégico de Salta.
Para intentar justificar lo injustificable, la subsecretaria de Inspección y Certificación, Evelia Díaz, dejó frases que hoy resuenan como una confesión de la mala praxis técnica: “Hicimos una rotonda de un cordón montable que contemplaba unas medidas que tuvimos que analizarlas bien… hoy la estamos habilitando ya diciéndole a la gente que justamente contemple esta nueva obra y tenga mucha atención en la cartelería”.
Las insólitas justificaciones de los funcionarios de Durand
Resulta alarmante que, tras supuestamente «analizar bien» las medidas, el resultado sea una infraestructura donde, según la propia gestión ,“las unidades de gran porte logran pasar por la rotonda pero pasando por arriba de la franja amarilla que la delimita… el ángulo de giro que tiene es corto, poco”.
Esta situación no es más que el reflejo de una gestión, encabezada en el área de tránsito por Matías Assennato, que parece más interesada en multar y recaudar que en capacitar a los ciudadanos o garantizar medidas de seguridad vial efectivas. Es más fácil enviar a un agente a labrar actas por «desconocimiento de las normas» que reconocer que el diseño de la rotonda obliga a los conductores profesionales a violar la ley para no quedar encajados.

La falta de planificación no es algo menor
La falta de planificación no es un tema menor; es una amenaza latente. El sector del Portezuelo es un punto neurálgico donde convergen familias, deportistas y turistas. Si esta desidia gubernamental termina ocasionando siniestros viales en un área tan concurrida por peatones y ciclistas, especialmente ante la interacción forzada con vehículos de gran porte que no tienen espacio físico para maniobrar, los nombres de Durand y Assennato quedarán sellados como los responsables políticos de una tragedia anunciada.
