(Salta).- El diputado Nicolás Arce defendió la modificación de la ley de tierras y se mostró a favor de que ciudadanos bolivianos adquieran propiedades en zonas fronterizas. Su postura resulta llamativa y preocupante si se analiza el contexto regional, ya que Bolivia es el tercer productor mundial de cocaína según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
Facilitar el acceso a la tierra en distritos limítrofes como Tartagal sin controles efectivos constituye una invitación abierta al crimen organizado. Arce intentó minimizar el debate al afirmar que la nueva ley no implica ninguna pérdida territorial para el país. “La gente cree que van a venir a sacar las tierras y se las llevan, en realidad se busca que haya inversión”, declaró el legislador.
Con estas palabras, el diputado redujo una cuestión de seguridad nacional a un mero trámite comercial, desoyendo las advertencias sobre cómo el narcotráfico utiliza la compra de inmuebles para lavar dinero y establecer bases operativas.
El reconocimiento de Arce de un mercado paralelo
Lo más grave es que el propio diputado reconoció la existencia de un mercado inmobiliario paralelo protagonizado por ciudadanos bolivianos desde hace años. “Hoy en día vos vas por las casas y ves los teléfonos de Bolivia que están vendiendo”, admitió Arce con total naturalidad. Esta confesión revela que la provincia de Salta ya es un territorio permeable a las inversiones extranjeras no controladas, lo que dispara las sospechas sobre el origen de esos fondos en un país atravesado por el narcotráfico.
Minimización del riesgo en la frontera
Lejos de alarmarse por esta situación irregular, el diputado por Tartagal la presentó como un argumento favorable para avanzar con la apertura total de tierras. Resulta insólito que un legislador que representa a un distrito caliente en la lucha contra el narco minimice el riesgo de que capitales ilícitos se apropien de campos estratégicos. Las organizaciones criminales tienen una enorme capacidad económica y buscan constantemente territorios donde puedan operar con impunidad, y una frontera sin controles es el escenario perfecto.
Economía de frontera sin fiscalización
Arce también describió cómo funciona la economía de frontera sin manifestar ninguna inquietud sobre las actividades que se desarrollan puertas adentro de esos campos. “La verdad es que hay empresas instaladas donde hay ganadería, donde hay siembras, y muchas veces esas cosas que están ahí no lo ven en el departamento, se lo llevan al puerto y se exportan”, sostuvo el diputado. Una operación rural que no se ve, que no se fiscaliza y que exporta directamente es el molde perfecto para una fachada narco.
Promesas sin control efectivo
El legislador cerró sus declaraciones con una promesa que no convence a nadie que conozca la realidad de la frontera salteña. “No se va a entregar ninguna tierra a ningún gobierno”, aseguró Nicolás Arce, como si el peligro viniera de los estados y no de las mafias. Defender la venta irrestricta de tierras limítrofes a ciudadanos de un país productor de cocaína, sin exigir controles de antecedentes, demuestra una peligrosa ingenuidad o una grave irresponsabilidad por parte del diputado.