SALTA – El mapa político del Concejo Deliberante de la Capital sufrió un fuerte sacudón tras la intempestiva salida del edil José García del interbloque oficialista Primero los Salteños. La determinación, fundamentada en rispideces acumuladas y miradas contrapuestas respecto de la conducción del espacio, deja al descubierto una profunda grieta en el armado político que responde al Ejecutivo Municipal.
El detonante principal de la ruptura fue el reciente y cuestionado viaje del intendente Emiliano Durand y el presidente del Concejo Deliberante, Darío Madile, a China. Durante la sesión del miércoles, García denunció un hecho de extrema gravedad institucional. Según dijo, el Ejecutivo y la conducción del cuerpo deliberativo omitieron notificarlo formalmente de que, por sucesión de cargos, quedaba al frente de la Intendencia Interina. El traspaso tampoco fue asentado en el Boletín Oficial.
La situación cobró un cariz dramático cuando la ciudad se vio sacudida por una serie de graves incendios en medio del absoluto desconocimiento del concejal sobre el rol de máxima responsabilidad que, en la teoría, debía asumir. Mientras el edil «colaboraba en los barrios como un vecino más retirando postes y asistiendo a los damnificados», se enteró por los medios de comunicación y por la participación de otros ediles en actos oficiales que la ciudad se encontraba acéfala y que la responsabilidad política recaía sobre su figura.
«Ganado de nadie»
En declaraciones periodísticas, García no ahorró críticas hacia lo que definió como una maniobra recurrente de falta de comunicación e improvisación por parte de Emiliano Durand. Manifestó que la actitud «ocultista» del Ejecutivo colmó la paciencia de su espacio, destacando que no llegó al Concejo Deliberante para ser «ganado de nadie» ni para permitir que se den por sentadas decisiones que exigen debate y prolijidad institucional. Recordó además que es la quinta vez que se le oculta cuando le toca asumir el mandato interino de la Intendencia. Se trata de una falla sistemática que genera sospechas y expone de forma injusta a los dirigentes ante la opinión pública.
El quiebre de García no implica una ruptura absoluta con la gestión de gobierno, según aclaró el propio legislador, pero sí marca un límite contundente en la dinámica parlamentaria. A partir de ahora, su bloque trabajará de manera independiente, buscando distancia de un espacio oficialista. A su criterio, «dejó de representarlo y afectó seriamente la transparencia de las instituciones municipales».





