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EDESA: sin impuestos una factura de luz de $95.000 costaría 32.501 pesos

Un análisis de la factura muestra cuánto corresponde al servicio y cuánto representan los impuestos y tasas municipales en Salta.

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(Por Diego Nofal) Salta.- Edesa la empresa distribuidora de electricidad de Salta, suele ser el blanco de todas las críticas cuando llega la factura, pero un análisis frío de los números revela que su papel es más el de un simple mensajero que el de un villano de la historia. Si elimináramos todos los impuestos y tasas que se incluyen en la boleta, el costo real del servicio de luz y agua sería de apenas 32.501 pesos, según los datos desglosados de la factura modelo de 95.178 pesos. Este cálculo se obtiene restando los 62.677 pesos correspondientes a impuestos y tasas municipales del total final.

En términos porcentuales, esto significa que el valor neto del servicio representa solo el 34,2 por ciento de lo que el usuario termina pagando cada mes. Dicho de otro modo, si la factura llegara sin los añadidos impositivos, los salteños estarían desembolsando un 65,8 por ciento menos de lo que pagan actualmente, un ahorro que sin duda haría sonreír a más de uno. EDESA, en este contexto, se convierte en la cara visible de un sistema donde el verdadero peso de la factura no está en los cables ni en el agua que corre, sino en la burocracia que los rodea.

La empresa distribuidora, lejos de ser la villana de la película, es simplemente el vehículo que utiliza el Estado para cobrar una parte importante de sus ingresos. Mientras los usuarios maldicen el nombre de EDESA al abrir el sobre, deberían dirigir su ira hacia quienes realmente diseñaron este laberinto tributario. Porque no es lo mismo pagar 32.501 pesos por un servicio esencial que desembolsar 95.178 pesos para mantener contentos a todos los niveles del Estado.

Quizás sea hora de que los salteños exijan una factura transparente donde cada peso esté claramente identificado y donde EDESA deje de ser el chivo expiatorio de una fiesta fiscal a la que no fue invitada. Mientras tanto, la próxima vez que llegue la boleta, conviene recordar que casi dos tercios de lo que se paga no tienen nada que ver con la luz que ilumina el hogar. Al final del día, EDESA solo acerca el papel, pero el verdadero golpe al bolsillo viene firmado por otras autoridades.

Si la empresa EDESA pudiera hablar, probablemente se declararía inocente de todos los cargos que los usuarios le endilgan mes a mes, porque su margen de ganancia está en los cargos fijos y el consumo, no en los tributos que ella solo actúa como agente de retención. La distribuidora no ve un solo peso de la Tasa Municipal de 44.614 pesos ni del Impuesto Inmobiliario de 8.449, sino que se limita a cumplir con una exigencia legal que la obliga a cobrar en nombre del municipio y la provincia. El verdadero responsable de ese 65,8 por ciento de sobrecosto se sienta en despachos oficiales, no en las oficinas técnicas de EDESA.

La próxima reforma tarifaria que se anuncie en Salta debería incluir una promesa clara de desagregación de costos, para que el usuario sepa exactamente cuánto paga por el servicio y cuánto por mantener el aparato estatal. Mientras esa transparencia no llegue, los salteños seguirán pagando una factura inflada artificialmente y EDESA seguirá siendo el rostro odiado de un problema que no le pertenece. La solución, como siempre, pasa por la presión ciudadana y el control de los organismos de defensa del consumidor, pero mientras tanto, la boleta de 95.178 pesos seguirá llegando con su mensaje mudo de resignación fiscal.

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