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Salta

Erica Castro denunció que la Municipalidad de Salta gastó $1.300 millones en vehículos en solo un año

La concejal cuestionó la compra de vehículos de alta gama mientras la gestión municipal reclama fondos nacionales para obras hídricas.

Erica Castro
Erica Castro

(SALTA) Por Diego Nofal.- La Municipalidad de Salta desembolsó, según denunció Erica Castro más de 1.300 millones de pesos en vehículos durante el último año, una cifra que invita a preguntarse si estamos ante una gestión pública o ante un concesionario de autos de lujo.

La concejal Erica Castro fue quien destapó esta olla a presión durante la sesión del Concejo Deliberante, al analizar la cuenta general de ejercicio que se aprobó de manera express y sin demasiadas preguntas incómodas.

Mientras el Intendente Emiliano Durand sale a pedir fondos a los legisladores nacionales para obras hídricas, parece que el dinero para comprar camionetas con asientos de cuero sí aparece como por arte de magia en las arcas municipales.

Castro mencionó una Ford Ranger tope de gama valuada en más de 70 millones de pesos, y su pregunta fue tan sencilla como devastadora, qué le cambia al vecino que el intendente se mueva en un vehículo de lujo en lugar de uno más modesto.

La respuesta, por supuesto, es nada, absolutamente nada, salvo quizás el placer estético de ver pasar una camioneta brillante mientras los baches de la ciudad se tragan los autos de los contribuyentes de a pie.

La funcionaria libertaria tuvo la osadía de señalar que entiende la compra de motos para tránsito o desmalezadoras para mantener la ciudad limpia, pero no logra comprender la necesidad de vehículos de alta gama que solo sirven para engrosar el ego de algunos funcionarios.

Uno podría pensar que la Municipalidad de Salta está renovando su flota para competir en algún rally, pero no, parece ser simplemente la vieja y conocida práctica de gastar sin control mientras se pide ayuda a Nación para lo realmente importante.

La gestión de los recursos públicos debería ser una prioridad, pero cuando se ven cifras como estas, uno no puede evitar sentir cierto escozor al recordar que siempre falta dinero para los barrios pero sobra para las vidrieras del poder municipal.