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Salta

Podría haber paro de colectivos durante El Milagro

La empresa estatal adeuda el 75% de los pagos y los transportistas advierten por la continuidad del servicio durante la celebración religiosa.

Paro de colectivos
Paro de colectivos

(SALTA) Por Diego Nofal.- La posibilidad de un paro de colectivos durante la festividad de El Milagro dejó de ser una amenaza lejana para transformarse en un escenario cada vez más probable en la capital salteña. La empresa SAETA adeuda el 75 por ciento del monto que debía haber desembolsado en agosto por los servicios prestados en julio último, según confirmaron los propios transportistas. Esta demora financiera pone en riesgo la normal prestación del transporte urbano e interurbano en la ciudad de Salta y sus alrededores, justo antes de la época de la Fiesta del Señor y la Virgen del Milagro.

Esa deuda provocó una nueva tensión entre los empresarios del volante y la empresa estatal, que por el momento prefirió mantener un silencio administrativo digno de una obra de teatro municipal. Los responsables de los ocho corredores del sistema designaron como vocero a Edgardo García Castellanos, un hombre que intenta explicar lo inexplicable con paciencia de santo. Según informó Salta/12, el 1 de septiembre pasado se conoció una nota elevada al presidente de SAETA, Claudio Mohr, con una advertencia que rozaba el dramatismo. En ese documento se avisaba que solo quedaban recursos para comprar combustible durante seis días, un plazo que ya comenzó a descontarse con una velocidad inquietante.

Los empresarios del transporte aseguran que están haciendo un esfuerzo sobrehumano para evitar complicaciones mayores en plena novena del Milagro, una promesa que suena conmovedora viniendo de un sector acostumbrado a los apretones financieros. García Castellanos afirmó que no puede, y menos siendo salteño, poner en riesgo el transporte durante esta celebración religiosa que concentra su mayor afluencia entre el 13 y el 15 de septiembre. Su repentino ataque de responsabilidad social resulta admirable, aunque los números siguen bailando al ritmo de la incertidumbre.

Consultado por las especificaciones de la deuda, García Castellanos indicó que SAETA debe pagar a mes vencido el día 15 de cada mes, una regla que se cumple con una flexibilidad alarmante en los últimos tiempos. En agosto, la empresa había abonado solo el 80 por ciento del monto adeudado de julio, una cifra que demuestra una generosidad contable muy particular y digna de estudio. El vocero de las subconcesionarias calculó que por mes se pagan 15 mil millones de pesos para la operatividad del servicio, una suma que debería alcanzar para algo más que combustible y buenos deseos. Si bien esta semana se depositó una suma adicional, esta solo alcanza un 5 por ciento más, por lo que la deuda continúa siendo del 75 por ciento.

Los empresarios temen que, al llegar el 15 de septiembre, la deuda de agosto se acumule con la de septiembre y agrave aún más la situación financiera de las empresas que prestan el servicio. García Castellanos explicó que, al no poder pagar por adelantado las cisternas de combustible, algunos transportistas deben abastecerse directamente en estaciones de servicio de la ciudad. Esta alternativa encarece el combustible hasta un 20 por ciento, lo cual parece un castigo adicional para quienes ya navegan en aguas financieras turbulentas.

El vocero insistió en pedir previsibilidad, una palabra que suena casi utópica en el contexto del transporte público salteño y de la administración estatal en general. Agregó que al ser deudoras, cuando el dinero ingresa a las cuentas de las empresas es absorbido por los débitos y los intereses correspondientes de manera inmediata. De esta manera, las operadoras se quedan sin liquidez para continuar operando, mientras los usuarios miran el calendario con una creciente desconfianza que se contagia como una peste. García Castellanos añadió que el sistema mantiene sus frecuencias pese a una baja del 30 por ciento en la demanda, fenómeno que atribuyó al avance de las aplicaciones de transporte particular.

El vocero concluyó que si bien las subconcesionarias mantienen el diálogo con SAETA, una de las alternativas sería convocar a todas las partes, incluyendo a los usuarios del sistema. Mientras tanto, los salteños se preparan para la fiesta patronal con la incógnita de si podrán llegar al Milagro en colectivo o deberán apelar a la fe. La situación financiera de SAETA se convierte así en un enemigo silencioso que amenaza con arruinar una de las tradiciones más arraigadas de la provincia.