(SALTA).-( Por Diego Nofal) El diputado Miguel Plaza, representante de Cachi, viene insistiendo con la necesidad de terminar los tramos de la Ruta 40 Payogasta-Palermo y Seclantás-Molinos, pero sus reclamos chocan contra un muro de indiferencia nacional que parece tener más capas que la propia cordillera. “Lo que tenemos entendido es que la licitación no se ha dado de baja, pero la realidad es que se ha levantado todo el obrador, la maquinaria y todo lo que había”, denunció Plaza, describiendo el curioso fenómeno de una obra que existe solo en los papeles.
Los trabajos comenzaron con bombo y platillo en 2021 y 2022, pero desde diciembre de 2023 los certificados de pago dejaron de emitirse y la maquinaria desapareció como por arte de magia. “En la ruta 40 las obras comenzadas en el 2021 y 2022, no se terminaron, se frenaron 100%”, sentenció el legislador, dejando en evidencia que el único movimiento real es el de las excusas que viajan de Buenos Aires a Salta sin escalas. El gobierno nacional prometió reactivar por administración el tramo Seclantás-Molinos, pero la misma Vialidad que casi cierra sus puertas ahora se ofrece como salvadora, una ironía que no escapa a nadie en la provincia.
Mientras tanto, el tramo Payogasta-Palermo sigue en un compás de espera que ya superó largamente el tiempo de cualquier obra seria, y los vecinos ya no saben si reír o llorar con cada nuevo anuncio. “Una obra directamente ya se frenó la licitación, se dice que se hace por administración nacional, algo que recordemos, misma dirección de vialidad que prácticamente estuvo a punto de cerrarse”, recordó Plaza con esa mezcla de exasperación y sarcasmo que solo dan los años de promesas incumplidas.
El daño no es solo la incomodidad de transitar por caminos destruidos, sino que el dinero ya gastado en un 20 y 40 por ciento de avance se pierde mientras el deterioro avanza implacable. “Y que bueno, también es muy grave porque bueno, esas son obras que si bien habían avanzado un 20 y un 40 por ciento, el deterioro que va pasando prácticamente, el fisco invertido por todos, hay que volver prácticamente de cero a hacerlo si es que se retoma”, advirtió el diputado, describiendo el negocio redondo de pagar dos veces por la misma obra.
El propio gobierno nacional prometió reiniciar en marzo, luego en abril, después en mayo, y así sucesivamente, como un disco rayado que nadie se anima a cambiar. “Y que ahora haría una obra de este aspecto, pero la verdad que se viene diciendo que se va a empezar en marzo, en abril. Después en mayo, en distintos momentos y que no avanzó”, se lamentó Plaza, mientras los Valles Calchaquíes siguen esperando que alguien cumpla lo que firma. La conectividad de norte a sur es un sueño que se posterga tanto que ya parece más una leyenda urbana que un proyecto de infraestructura.
El martes pasado, la Cámara de Diputados de Salta dio un paso inédito al aprobar por unanimidad un pedido de reactivación, con el apoyo hasta del bloque oficialista que suele mirar hacia otro lado. “De hecho el martes pasado por unanimidad inclusive apoyaron todos los bloques el bloque que responde por ahí más al gobierno nacional el bloque de libertad avanza acompañó porque se entendió la importancia que tendría ese desarrollo”, destacó Plaza, aunque la euforia del recinto contrasta con el silencio sepulcral de las rutas abandonadas.
“Que es lo que uno habla, es toda una región que cambiaría la historia si realmente la conectamos de norte a sur, de sur a norte y con una ruta en condiciones”, insistió el diputado, mientras la Ruta 40 sigue siendo más un símbolo de la desidia estatal que una verdadera vía de desarrollo. Tal vez algún día, cuando los políticos aprendan que las obras no se terminan con comunicados sino con hormigón, los salteños podrán viajar sin tener que rezar antes de salir de casa.