(SALTA).- El debate político en Salta sumó un nuevo capítulo tras la aprobación sobre tablas en la Cámara de Diputados de un proyecto oficialista para autorizar un nuevo endeudamiento provincial por 250 millones de dólares, divididos en dos tramos de 150 y 100 millones de dólares respectivamente. Frente a los señalamientos de legisladores del oficialismo que atribuyeron la necesidad de esta nueva emisión a compromisos asumidos durante su administración, el exgobernador Juan Manuel Urtubey rechazó los argumentos y afirmó que «la historia no empieza cuando uno llega ni termina cuando uno se va».
El exmandatario cuestionó que la conducción provincial actual continúe utilizándolo como justificación a siete años de haber finalizado su mandato. En ese sentido, Urtubey manifestó con dureza que «yo soy el responsable hasta la muerte de Kennedy para este gobierno porque no se puede hacer cargo de que hay deficiencia en la gestión». Asimismo, remarcó que la presente administración provincial ya ha tomado préstamos de envergadura con organismos internacionales como la CAF, el BID, el Banco Mundial y fondos fiduciarios.
Estado de las finanzas y evolución de la deuda
Para contextualizar el estado de las arcas públicas, el exgobernador detalló la evolución de la deuda durante sus tres períodos de gobierno. Al momento de asumir su gestión el 10 de diciembre de 2007, el pasivo de la provincia equivalía al 73% del total de los recursos que el Estado provincial recaudaba en un año. Al término de su mandato, la relación de la deuda respecto a los ingresos anuales se redujo sustancialmente al 45%. Según explicó, este tipo de indicadores es la única forma válida de evaluar el endeudamiento en un contexto de inestabilidad monetaria nacional.
En relación al peso del pasivo sobre el presupuesto, Urtubey sostuvo que al finalizar su administración el servicio de deuda —que comprende el pago de capital e intereses— representaba únicamente el 6,6% de los gastos anuales del Estado provincial. Este nivel se situaba por debajo del límite fijado por la Ley de Responsabilidad Fiscal, el cual establece un techo superior al 7%. Ante la premisa de que no es factible realizar obras públicas de gran volumen sin crédito estatal, remarcó que «técnicamente es imposible» desarrollar infraestructura de envergadura sin acudir al financiamiento.
Defensa del Fondo del Bicentenario y rol de la gestión municipal
Respecto a la controversia en torno al denominado Fondo del Bicentenario, Urtubey subrayó la descentralización que caracterizó a dicho esquema crediticio. El exgobernador precisó que el 40% de la totalidad de las obras financiadas mediante ese fondo fue ejecutado directamente por los intendentes de los distintos municipios de la provincia. En este punto, remarcó que quien ejercía la intendencia de la ciudad de Salta en aquel período es el actual gobernador, habiendo sido la capital la jurisdicción municipal que más obras ejecutó con esos recursos.
Urtubey argumentó que la decisión de delegar la ejecución en las intendencias respondió a «una visión federal del gobierno provincial», dado que las autoridades locales cuentan con una perspectiva más cercana sobre las demandas inmediatas de sus comunidades. Por esta razón, instó a consultar a los propios jefes municipales de ese momento sobre la ejecución de dichos proyectos, señalando que los intendentes poseían una comprensión directa de las necesidades en cada rincón del territorio. «Hay legisladores que ayer cuestionaban pero que eran intendentes en ese momento, insólito».
Cuestionamientos a la celeridad legislativa y la dinámica política local
Al comparar el tratamiento parlamentario de los créditos, Urtubey marcó diferencias centrales respecto a la celeridad del tratamiento legislativo del nuevo proyecto de endeudamiento, el cual fue enviado por el Poder Ejecutivo un lunes y votado sobre tablas al día siguiente. El exgobernador recordó que durante sus mandatos las iniciativas de financiamiento se debatían extensamente durante meses en la Legislatura. Además, enfatizó que en sus proyectos de ley se nominaban minuciosamente una por una las obras a realizar, lo que evitaba la entrega de autorizaciones de endeudamiento genéricas o sin asignación específica.
El exmandatario también expresó su descontento ante el silencio de legisladores oficialistas que en su momento votaron los créditos de su gestión o ejercieron como intendentes ejecutores, pero que en la actualidad prefieren responsabilizarlo. Al describir esta actitud dentro de la dirigencia local, declaró que «una buena chupada de media a tiempo al gobierno, al gobernador es mucho mejor que 100 años de militancia en la actual lógica de carrera política en la provincia».
Reorganización del peronismo nacional y discusión del proyecto colectivo
En el plano de la política nacional, Urtubey confirmó su participación activa en la construcción de una propuesta de gobierno de cara al calendario electoral del próximo año. «Estoy trabajando activamente», dijo. Explicó que forma parte de un espacio de articulación en el cual convergen representantes de diversos sectores del peronismo, incluyendo referentes vinculados a Axel Kicillof, Sergio Massa, Sergio Uñac, el kirchnerismo y el peronismo cordobés, así como expresiones alejadas de la conducción formal partidaria.
El dirigente salteño consideró desacertado adelantar el debate sobre las candidaturas individuales antes de estructurar un programa político y social sólido. Al analizar el escenario político tras los antecedentes electorales recientes, advirtió sobre el riesgo de repetir errores del pasado y fue categórico al referirse al vínculo con el electorado: «Discutamos propuesta porque la gente no va a volver al peronismo a hacer lo mismo que hizo otras veces o nosotros construimos un proyecto de futuro mucho más grande, inclusive en términos de representación social o la gente no vuelve ni a palo a votar al peronismo».
Escenario político provincial y ruptura con el PJ local
De cara al panorama electoral dentro de la provincia de Salta, Urtubey diagnosticó que la política local se encuentra atravesando un «fin de ciclo». Asimismo, definió la presidencia de Javier Milei como una «divisoria de aguas» que reordena las posiciones políticas en la provincia y genera un amplio sector de la ciudadanía que no se siente representado por el rumbo gubernamental ni por la continuidad del oficialismo provincial.
En este contexto, confirmó que su espacio político participará con listas y candidaturas propias en la totalidad de los municipios salteños con el fin de ofrecer un canal de representación. Por último, marcó una clara distancia con las autoridades del Partido Justicialista local, al sostener que «el Partido Justicialista Local… se conformó de esa manera para acompañar las políticas liberales de Milei, que no tiene nada que ver con el peronismo».