(SALTA).-( Por Diego Nofal)- El gobernador Gustavo Sáenz inauguró el esperado puente sobre el río Vaqueros, una obra que llevaba años de demora y que finalmente vio la luz en medio de expectativas y promesas oficiales. Durante el acto, el mandatario provincial no dudó en atribuir el logro al esfuerzo colectivo de los salteños, aunque también aprovechó para lanzar dardos contra quienes, según él, intentan quedarse con el crédito ajeno. La jornada estuvo marcada por un discurso donde Sáenz mezcló autobombo con reclamos de transparencia, dejando claro que su estilo directo no admite medias tintas.
El puente sobre el río Vaqueros representaba una necesidad urgente para miles de vecinos que durante años tuvieron que lidiar con desvíos eternos y caminos deteriorados. La concreción de esta infraestructura no solo mejora la conectividad regional, sino que también promete aliviar el tránsito en una zona de crecimiento sostenido. Sin embargo, el gobernador evitó caer en triunfalismos vacíos y prefirió enfocarse en el mensaje de que las obras deben ejecutarse sin importar quién las inicie. «Esto es una realidad», afirmó con contundencia, antes de añadir que «esto es lo que la gente espera de nosotros». Y remató sin anestesia. «No quién hizo la obra».
La frase que más resonó en el ambiente fue aquella donde Sáenz desligó a su gestión del protagonismo y se lo otorgó íntegramente a la comunidad. «La obra la hicieron los salteños, por su empuje, por su garra, por confiar, por esperar», expresó el gobernador, generando aplausos entre los presentes y algún que otro gesto de escepticismo. Lo cierto es que la declaración suena bien en el papel, aunque no falta quien recuerde que las demoras en la ejecución no fueron precisamente culpa de los vecinos. Igual, el mensaje oficial es claro. «Acá lo importante es que la obra se haga», sentenció.
El gobernador también aprovechó la ocasión para referirse a la ruta 9/34, otro dolor de cabeza histórico para los salteños, y explicó cómo su gobierno tuvo que intervenir para evitar que la empresa abandonara la obra. «La 9/34 también iba a pasar lo mismo, ya la empresa se iba, levantaba acampamentos, se iba», relató Sáenz, dejando entrever que la situación era crítica y que la solución requirió fondos provinciales. «Ponemos plata nosotros pero que no se vayan, ya la ruta no daba para más y es lo que hicimos», agregó, en un intento por demostrar gestión más allá de las palabras.
En un tramo de su discurso, el mandatario se mostró particularmente enfático respecto de su honestidad y transparencia, aunque con un dejo de ironía que no pasó desapercibido. «Yo no miento», disparó, «yo les digo las cosas como son», frases que arrancaron algunos murmullos entre los asistentes. Para respaldar sus dichos, Sáenz invitó a los presentes a consultar al presidente de Vialidad, quien estaba en el acto, y así desmentir cualquier versión contraria. «Acá está el presidente de Vialidad, el director de Vialidad para desmentirme si no es así», desafió, «porque después salen muchos y dicen otras cosas».
El gobernador no ocultó su intención de pelear por los fondos que, según él, corresponden a la provincia y que fueron utilizados para financiar obras como la del puente sobre el río Vaqueros. «Sigo confiando, esperando que después nos devuelvan», manifestó Sáenz, dejando claro que no dará el brazo a torcer en este reclamo. «Voy a pelear que nos devuelvan hasta el último peso porque es de los salteños», aseguró, «y con eso vamos a hacer otras obras que la gente necesita en otros lugares». La promesa quedó flotando en el aire, como tantas otras que se escuchan en cada inauguración.
Para cerrar, Sáenz apeló a su estilo personal y a su historial de respeto hacia las instituciones y los ciudadanos. «Lo vamos a lograr porque siempre me manejé con respeto», concluyó, aunque la frase sonó más a slogan de campaña que a balance de gestión. Lo cierto es que el puente sobre el río Vaqueros ya es una realidad tangible, y eso, al menos por hoy, es lo que la gente ve. El tiempo dirá si las promesas de devolución de fondos y las obras pendientes en la 9/34 corren la misma suerte que este puente o si, como suele ocurrir, quedan en el cajón de los recuerdos.