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Dicen por ahí

«Dicen por ahí»: Sáenz tiene su «camuca», Alba y Eliana se alejan del olmedismo, Marocco contrató un obispo y el «Silver Fox» salteño en Las Leñas

El saber popular suele decir «cuando el río suena, agua lleva».

Dicen por ahí

LAS HORMONAS HERMANA, SON LAS HORMONAS: Ella es funcionaria, se desempeña en un área muy vinculada con la persona humana y apareció en las últimas semanas bastante renovada. Más relajada, más sonriente y hasta con nuevo color de pelo: abandonó parte de aquel rubio de siempre para acercarse a tonos bastante más oscuros. Con bucles, muchos bucles de peluquería. También habría incorporado el maquillaje a la rutina laboral, y semejante primavera estética no pasó inadvertida entre quienes la conocen desde hace años. Como en política nadie cree demasiado en las casualidades, ya comenzaron las miradas de costado y las teorías de pasillo. Más todavía porque un funcionario de otro ministerio tendría una llamativa frecuencia de visitas por aquellos pagos. Correctos, por supuesto: formalidad, prudente distancia y conversaciones perfectamente institucionales cuando hay testigos. Aunque los presumen los veintitantos años, en esas oficinas aseguran que últimamente aparecieron algunas bromas, sonrisas y esas miradas cómplices que alcanzan para alimentar comentarios durante semanas. Él está soltero; ella, casada. Nosotros no sabemos absolutamente nada y, por supuesto, no pensamos preguntar… todavía. Esta historia continuará…

RESOLUCIÓN Y CALENTURA: En el Ministerio de Educación aseguran que esta vez el golpe sobre el escritorio se escuchó hasta en el pasillo. “Me harté del chango este”, habría soltado la ministra Cristina Fiore mientras corría unos papeles donde, otra vez, aparecía el diputado Omar Exeni ingresando a un establecimiento educativo. El enojo no es algo así nomas: en la avenida Los Incas ya estarían cansados de que el legislador convierta temas sensibles, como el acoso o el maltrato escolar, en escenario para su propia agenda política. Tanto habría molestado la situación que incluso se habría avanzado en una resolución para que nadie pueda ingresar a las escuelas a brindar charlas sobre estas problemáticas sin autorización previa y revisión de contenidos por parte de las autoridades. Todos dicen que la preocupación no pasa sólo por las formas, sino también por el riesgo de abordar situaciones delicadas sin el cuidado profesional y exponiendo a chicos que ya atraviesan momentos difíciles. Mientras tanto, Exeni sigue encontrando cámaras, escuelas y temas sensibles donde hacerse ver. ¡Ay estos políticos que ven una miseria y preguntan: «¿Lo subo al Face?»!. NdR: no lea chango, lea pendxjo.

RICARDO, SOLTÁ REY: El exministro de Gobierno y recordado “ministro de las ferias” parece no haberse enterado todavía de que Potencia ya no está bajo su órbita. El viernes, sin invitación mediante, Ricardo Villada apareció en la inauguración de la feria en Salta Capital, dispuesto a dejar en claro que, si alguna vez hubo un stand, una carpa o una foto institucional, él también estuvo ahí. El detalle es que su nuevo cargo no parece haberle dado la vidriera que añora. Así que Mario Bros vuelve una y otra vez a las escenas de su gestión anterior, como quien se resiste a que otros se lleven solos los aplausos. La próxima, seguro cobra el estacionamiento.

ALBA ELÉCTRICA: La legisladora Eliana Bruno parece haber olvidado bastante rápido el camperón amarillo del olmedismo. El fin de semana fue vista en un café del centro salteño con la funcionaria provincial, la jujeña Alba Quintar, y, como acá sabemos que en esa mesa se compartió más que un tip de dermocosmetica, ya se habla de un posible rearmado semi libertario propio. Eso sí: el violeta estaría virando a un lila con bastante bordó poncho y unas iniciales: «G.S. Quintar», más acostumbrada últimamente a combinar política con alguna escapada electrónica porteña, y Bruno, que llegó de la mano de Olmedo y ahora “fingiría demencia”, podrían estar ensayando una nueva sociedad. No sabemos si hay frente, sello o chats con videos de yoga facial, pero una cosa sabemos: que Salta cuando cambia la compañía, cambia también el color de la camiseta.

CANDELA ES UNA LLAMARÁ: Candela Correa, decidida a volver al ámbito legislativo, no hay acciones en red social que deje hacer si le aseguran que subirá un seguidor. Ya no vale su pasado dando clases de gimnasia en el Valle de Lerma, ni sus modestos años de edil capitalina. Ahora, reversionada, sigue apostando a las redes como principal plataforma electoral con la fórmula que no le falla: cola , baile hot, ropa pequeña y mano en la zona baja de su pelvis. Nena, saca la mano de ahí ¿Alguien puede pensar en las infecciones? Sabemos que Cande quiere ser diputada pero mami no sabemos si busca votos o abrir un OF.

MORENO, A LAS PIÑAS… POR FACEBOOK: Mario Moreno no tiene un minuto de paz, sabiendo de su gusto por el box y el cuadrilátero parece haber encontrado una nueva función para las redes sociales: convertir la caja de comentarios en un ring. Después de un cruce con un seguidor en Facebook, el diputado no tuvo demasiados reparos en invitarlo directamente a resolver la discusión cara a cara. Argumentos, explicaciones, intercambio de ideas, todo eso podía esperar. Primero, aparentemente, había que fijar lugar y horario para el combate. La escena imaginaria me gusta: Moreno, versión legislativa peso pluma, esperando a su versus mientras su hermanos Daniel sostiene el saco y controla que no aparezca una nueva notificación en Facebook. Por suerte, hasta ahora la pelea quedó en amenazas online. Porque una cosa es conseguir votos para entrar a Diputados y otra bastante distinta es creer que cada comentario crítico se resuelve a las trompadas. Mario, cálmate.

ROYÓN, DE SHOPPING POR POTENCIA: La senadora Flavia Royón también aprovechó el fin de semana para que la vean contactando con mortales en Potencia. La senadora nacional y presidenta de la Comisión de Minería, cambió por un rato el litio, el cobre y los grandes proyectos por una agenda bastante más común: almohadones, manteles antimanchas, velas perfumadas y una larga parada en el patio de comidas para degustar jugos detox. ¿Realmente quería comprar velas ? O cada acción tiene una reacción y sería la estrategia camino al 2027? Ya saltará la ficha, cuando la veamos comprando los mismos manteles y velas en las próximas ferias emprendedoras.

LA CAMUCA DE SÁENZ: La semana pasada, según refirieron lenguas habitualmente bien servidas, Matías Cánepa recaló en Francesca del Patio Bullrich. Exministro de Educación, hoy ejerce como empleado domestico mayor — y camuca perpetua— del gobernador Gustavo Sáenz. Él filtra llamados, atiende teléfonos y permanece de guardia las veinticuatro horas, con una abnegación doméstica que haría ruborizar a la servidumbre de Buckingham. Algo excedido de carnes y castigado por una indumentaria sin esperanza, aguardaba a Martín Ignacio “el Mono” Plaza, flamante ministro de la Corte de Justicia. El magistrado llegó de punta en blanco, enfundado en un traje impecable, y con ese lustre republicano que algunos caballeros adquieren apenas reciben toga, despacho y diez años de estabilidad. Bebieron café como los viejos amigos que son y, al retirarse, saludaron a las mesas conocidas con estudiada naturalidad. Plaza parecía un lord camino a la Cámara de los Lores ; Cánepa, la camuca que había salido a buscarle el carruaje. Los cargos pasan; la vocación de servicio doméstico permanece.

MAROCCO CONTRATÓ UN OBISPO: Al vicegobernador Antonio Oscar Marocco se lo vio piadosamente acicalado durante las festividades del Milagro, aunque con una curiosa exigencia jerárquica: solo asistiría a misa cuando la celebra un obispo. Quizás considere que los curas rasos son modestos charlatanes de sotana, incapaces de administrar un prontuario que exige mitra, báculo y línea directa con Roma. Don Antonio, viejo zorro de sacristía y pasillo oficial, habría comprendido que la eternidad también requiere contactos. Sin embargo, aunque desde mañana oyera misa diariamente durante los próximos quince años, comulgara en doble turno y llegara de rodillas hasta el Vaticano, no reuniría indulgencias suficientes para blanquear semejante foja celestial. En las puertas del Paraíso no hay fueros, operadores ni partidas reservadas. Y San Pedro, a diferencia de algunos fiscales salteños, todavía sabría leer un expediente.

BETTINA BUSCA UN BUEN MOZO: Bettina Romero se prestaría nuevamente como candidata a intendenta de la ciudad de Salta, porque en esta tierra de milagros, procesiones y derrotas decorosamente olvidadas, nadie considera terminada una carrera política mientras conserve apellido, agenda y fotógrafo. Aún no se sabe si volverá cobijada bajo el vetusto paraguas del PRO o si mandará a coser un partido propio, cortado a la medida de sus nostalgias municipales. Pero la dama no piensa solamente en recuperar el CCM: busca un outsider joven para lanzarlo a la Gobernación, lejos de los paquidermos partidarios que llevan treinta años prometiendo el porvenir con la misma corbata. Varios caballeros están en danza. Algunos son nuevos, otros apenas parecen nuevos y unos cuantos, según susurran las lenguas mejor perfumadas de la ciudad, son bastante lindos. No es un dato menor: cuando escasean las ideas, una mandíbula correcta y un traje entallado pueden convertirse en plataforma electoral. La selección apenas comienza y ya sobran padrinos, modistas y alcahuetes con vocación de estadistas. Bettina busca un gobernador; Salta, por ahora, contempla el casting. Ampliaremos.

EL CUERVO DEL PRINCESO: Hay caballeros que se tatúan para recordar un amor. Emiliano Durand, el Princeso municipal, parece haberse tatuado para conseguir uno. Apenas desembarcó en la Intendencia, abrazó el credo de Central Norte y se grabó al Cuervo en la piel junto a su inseparable amigo Gustavo Farquharson, en una ceremonia que debió incluir agujas, juramentos y algún robusto monaguillo del paravalanchas. Desde entonces, según refieren lenguas de acreditada maledicencia, aportaría sumas importantes a la barra brava del club. Nada tendría de censurable si el dinero saliera de su propio peculio: cada hombre conserva el derecho de elegir sus pasiones, sus tatuajes y el método más pintoresco para dilapidar la fortuna. El inconveniente comienza cuando nadie sabe con certeza quién paga. ¿Se trata de la generosidad de Emiliano o alguna covacha municipal desarrolló una súbita devoción por los bombos y las banderas? También sería saludable conocer si Juventud Antoniana, Gimnasia y Tiro y los restantes clubes reciben idénticas caricias financieras. Después de todo, Su Alteza gobierna para toda la ciudad, aunque lleve solamente a Central Norte tatuado en el cuerpo. Lo verdaderamente desolador es que el Cuervo continúa de la mitad para abajo de la tabla. Si los aportes existen, convendría investigar su origen. Y, observando los resultados, reclamar la devolución.

DEL MANTEL AL PATÍBULO: Extraña alevosía desplegaron contra José Antonio “Kiko” Fernández García, propietario de Cerdo Negro, los medios que Emiliano Durand jura que ya no le pertenecen, que serían de su cuñada y vaya uno a saber de quién más. La imputación dispuesta por la Justicia Federal fue servida con una vehemencia digna de una vendetta siciliana, aunque la investigación apenas comienza, y Fernández negó haber cometido delito alguno. La saña sorprende porque, antes de trepar al pequeño trono municipal, el Princeso frecuentaba la mesa del hoy vapuleado Kiko Fernández, donde compartía carnes, copas y confidencias con su amigo Romero y otros ejemplares de la fauna política salteña. Eran tiempos de manteles largos, fotografías sonrientes y cuchillos destinados únicamente al asado. Ahora, los mastines periodísticos de Su Alteza parecen haber recibido licencia para morder al antiguo anfitrión. Nadie propone ocultar una imputación ni silenciar la gravedad de los hechos investigados; lo revelador es ese ardor moral selectivo que acomete a ciertos medios cuando el comensal deja de resultar útil. El episodio desnuda la verdadera naturaleza del Princeso: primero se sirve del amigo y después lo sirve en bandeja. Ojo, Gustavo Sáenz: avisado está con tiempo. Después no vaya a llorar la traición a los pies de la Virgen del Cerro.

KIKO FERNÁNDEZ II, LA ÉTICA DE CAMBIAR DE TEMA: El octogenario periodista Mario Ernesto Peña, célebre por sus entrevistas amigas, sus preguntas de algodón y la inocultable fascinación que le provoca Emiliano Durand —el Intendente Manija—, se enteró al aire de la imputación a Kiko Fernández. Una periodista de su emisora deslizó el asunto y don Mario, con la agilidad que no siempre exhiben sus reportajes, dio vuelta la hoja, cambió de tema y se hizo distraídamente el sordo. Kiko no es un desconocido para ningún periodista, empresario o político de Salta: todos fueron alguna vez sus invitados y él, invariablemente, su anfitrión. Hubo carnes, vinos, sobremesas y confidencias que ahora ciertos comensales prefieren no recordar. Peña, hombre al que suelen atribuirle algunas facturas pendientes y una relación ocasional con la ética periodística, decidió no sumarse al pelotón de fusilamiento. No fue precisamente una lección de periodismo, pero sí, quizás, un modesto homenaje a la amistad. En una ciudad donde tantos muerden al anfitrión apenas terminan de digerirle el asado, cambiar de tema puede ser la última forma decente de no escupir el plato.

ESTRAGO DE FÉMINAS EN LAS LEÑAS: Algarabía total en Las Leñas, no solo por la generosidad de la nieve, sino también por la llegada de Juan Manuel Urtubey, marido de la lindísima it girl Isabel Macedo y padre aplicado de la pequeña Belita. El antiguo Joven Maravilla, convertido veinte años después en el Silver Fox de la política argentina, dejó a su hija, como corresponde, en la escuelita de esquí y partió con amigos a deslizarse por Vulcano, Caris, Marte y la inquietante Martes 13. Su presencia provocó un módico desorden hormonal entre las aerosillas, los refugios y las terrazas: hubo féminas de todas las edades, miradas indiscretas, fotografías tomadas con fingido descuido y comentarios que la altura no consiguió volver inaudibles. El esposo de Isabel Macedo, hombre correctamente casado y ajeno al revuelo, se limitó a esquiar. El Silver Fox no hizo absolutamente nada. A veces, la seducción consiste precisamente en eso: dejar que los demás hagan todo el trabajo.