(SALTA).- Por Renato Ocampo.- La presencia de Victoria Villarruel en la festividad del Señor y la Virgen del Milagro dejó una imagen difícil de pasar por alto. Llegó a Salta invitada por el Arzobispado, participó de la Misa Estacional y luego acompañó la tradicional procesión, pero lo hizo sin presencia libertaria local a su alrededor.
En una de las celebraciones religiosas más importantes del país, Villarruel estuvo rodeada de fieles y autoridades provinciales, aunque políticamente se mostró lejos de la estructura de La Libertad Avanza. Se trata de una postal que cobra otra dimensión por el enfrentamiento que desde hace tiempo mantiene con el núcleo más cercano al presidente Javier Milei.
Menos de un minuto, fuerte custodia y ninguna definición política
El contacto de la titular del Senado con la prensa fue breve. Durante unos 50 segundos, y en medio de una custodia que dificultó el trabajo de los cronistas y que prácticamente impidió las repreguntas, Villarruel evitó cualquier referencia a la coyuntura política nacional.
Su mensaje estuvo concentrado en la celebración religiosa: “Hoy, en el Señor y la Virgen del Milagro, estamos mostrando la unión del pueblo argentino, la devoción, la fe en Dios. Por sobre todo, vemos el inmenso sacrificio de aquellos que vienen peregrinando para ponerse de rodillas ante el Señor y la Virgen del Milagro, que son los que protegen al norte argentino. Así que para mí, como vicepresidente, es un honor estar aquí hoy con todos ustedes, celebrando la fe católica, el amor a la patria y el amor a nuestro prójimo”.
No hubo referencias al Gobierno nacional, a la economía, al Congreso ni a las diferencias internas dentro de La Libertad Avanza. En medio de una relación cada vez más distante con la Casa Rosada, el silencio político de Villarruel también dejó lugar a interpretaciones.
Los libertarios salteños, ausentes
Otro dato llamó la atención durante la jornada: la ausencia de referentes locales de La Libertad Avanza acompañando públicamente a la vicepresidenta. Ni durante la misa en la Catedral ni en la procesión se observó una presencia política libertaria relevante alrededor de Villarruel. En un espacio atravesado desde hace tiempo por las diferencias entre la Vicepresidenta y el presidente Javier Milei, la fotografía salteña volvió a mostrar esa distancia.
Villarruel sí compartió la celebración con el gobernador Gustavo Sáenz y otras autoridades provinciales. El contraste fue evidente: hubo acompañamiento institucional de Salta, pero no una demostración de respaldo de la estructura política nacional que la llevó a la Vicepresidencia.
La escena dejó incluso una ironía servida por el propio contexto religioso: a la hora de acompañar a Villarruel en el Milagro, los libertarios salteños parecieron convertirse en “hombres de poca fe”.
Una agenda propia lejos de la Casa Rosada
La visita a Salta tampoco aparece como un hecho aislado. Villarruel viene desarrollando una agenda propia con presencia en distintas provincias, particularmente alrededor de fechas patrias, acontecimientos históricos y celebraciones religiosas. Salta forma parte de ese recorrido. La vicepresidenta ya visitó la provincia en otras oportunidades desde que asumió y volvió ahora para una de las manifestaciones religiosas más convocantes del norte argentino.
Mientras su vínculo político con Milei permanece deteriorado, Villarruel sostiene una exposición pública diferenciada de la agenda presidencial. En lugar de desaparecer detrás de su función institucional en el Senado, mantiene presencia territorial y cultiva un perfil asociado a la fe católica, las Fuerzas Armadas, las fechas patrias y los valores tradicionales. La incógnita es cuánto de esa construcción responde simplemente a su identidad política y cuánto puede transformarse, más adelante, en un proyecto propio.
¿Una construcción con la mirada puesta en 2027?
La pregunta inevitable es qué busca Villarruel con esta agenda federal. Por ahora no existen elementos suficientes para afirmar que haya puesto formalmente en marcha una candidatura presidencial para 2027. Sin embargo, sus movimientos adquieren relevancia en un escenario en el que su relación con Milei se encuentra deteriorada y su futuro dentro de La Libertad Avanza aparece abierto.
Su presencia en celebraciones populares del interior le permite mantener visibilidad por fuera de la agenda de la Casa Rosada y reforzar una identidad política propia, vinculada a sectores conservadores, nacionalistas y católicos.
Habrá que observar qué ocurre cuando comience a tomar forma el escenario electoral de 2027: si Villarruel permanece dentro del espacio que la llevó a la Vicepresidencia, si busca otro sello político o si decide mantenerse al margen de una candidatura nacional.
Por ahora, Salta dejó una fotografía política concreta: Victoria Villarruel participó de una de las celebraciones religiosas más importantes del país, estuvo acompañada por autoridades provinciales y miles de fieles, pero sin una demostración visible de respaldo de la dirigencia libertaria local. En medio del Milagro, la vicepresidenta caminó prácticamente sola en términos partidarios. Y, en el escenario actual, esa ausencia también tiene lectura política.