SALTA.- (Por Diego Nofal)- El Ministerio de Seguridad de Salta oficializó la Resolución mil sesenta y uno que cambia el sistema de ingreso a la Policía provincial. Aprobar las escuelas de formación ya no garantizará el ingreso inmediato a la fuerza. Los egresados pasarán a una modalidad denominada Reserva para Incorporación Oportuna hasta que existan vacantes y partidas habilitadas.
La resolución establece expresamente que ser alumno o finalizar la formación inicial no garantiza el ingreso automático a la fuerza. Los egresados integrarán una nómina de reserva y dependerán de la disponibilidad presupuestaria para ser incorporados. La medida apunta a ordenar el sistema de ingresos pero genera incertidumbre entre los jóvenes que apostaron por una carrera policial.
La dirigencia provincial sostiene que el sistema no implica el cierre total de nuevos ingresos a la fuerza. Sin embargo los egresados deberán esperar un período de tiempo indefinido hasta que existan vacantes disponibles. La medida es presentada como una herramienta de gestión pero en la práctica deja a los egresados en un limbo administrativo que nadie sabe cuánto durará.
Los cadetes que completaron su formación con esfuerzo y dedicación ahora se enfrentan a una realidad inesperada. Aprobaron los exámenes físicos y académicos pero eso ya no les garantiza un lugar en la fuerza. La dirigencia provincial dice que el sistema es más ordenado pero los egresados se sienten estafados por una institución que les prometió un futuro que ahora les niega.
La medida también afecta la planificación de los jóvenes que dejaron otras oportunidades para ingresar a la Policía. La incertidumbre sobre cuándo serán incorporados les impide tomar decisiones laborales y personales con claridad. La dirigencia provincial debería explicar con claridad cuántas vacantes hay disponibles y en qué plazo se incorporará a los egresados.
La seguridad es un tema central para los salteños y la Policía necesita contar con recursos humanos suficientes para cumplir con su función. La resolución mil sesenta y uno apunta a ordenar el sistema pero no resuelve el problema de fondo que es la falta de presupuesto para incorporar personal. La dirigencia provincial debe asumir su responsabilidad y garantizar que los egresados puedan ingresar a la fuerza en un plazo razonable.