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Opinión

El espejismo porteño y la rosca mediática salteña

Una mirada crítica sobre las disputas internas, las operaciones mediáticas y la distancia entre la agenda porteña y los problemas provinciales.

Durand Sáenz

(SALTA).- (Por Diego Nofal)- La política salteña atraviesa otra de esas temporadas en las que todos hablan de unidad mientras se dedican con aplicación casi artesanal a despedazarse entre sí. Un título sobre un supuesto Plan B o un acuerdo del peronismo con Emiliano Durand si se cae la candidatura de Gustavo Sáenz desató una operación mediática que busca generar dudas entre los cuadros intermedios del oficialismo. La dirigencia provincial debería saber que las batallas no siempre se dan de cara y a la luz.

El posicionamiento de Durand y una posible ruptura del espacio oficialista son los temas que algunos sectores políticos que quedaron afuera buscan instalar en la agenda pública. La dirigencia provincial observa con atención cómo se tensa la relación entre Grand Bourg y el municipio capitalino mientras los referentes del interior provincial esperan señales que nunca llegan. La rosca mediática salteña tiene una larga tradición de operaciones que buscan confundir a la opinión pública.

Los medios de comunicación salteños juegan un papel central en esta danza de rumores y desmentidas que mantiene entretenidos a los dirigentes pero que no resuelve ningún problema concreto. La dirigencia provincial debería concentrarse en gestionar soluciones para los salteños en lugar de alimentar operaciones que solo buscan posicionar a un candidato o destruir a otro. La gente está harta de la rosca política y de los dirigentes que solo piensan en su propio futuro electoral.

El espejismo porteño consiste en creer que las disputas de Buenos Aires se replican automáticamente en Salta y que los salteños votan pensando en lo que pasa en la Capital Federal. La dirigencia provincial debería entender que los problemas de Salta son específicos y que las soluciones deben surgir de un debate profundo sobre la realidad provincial. Los salteños necesitan dirigentes que miren el territorio y no que vivan pendientes de lo que dicen los medios nacionales.

La rosca mediática salteña es un deporte de alto riesgo que algunos practican con verdadera maestría y que otros sufren sin poder defenderse. La dirigencia provincial debería elevar el nivel del debate político y abandonar las prácticas que solo contribuyen a degradar la democracia provincial. Los salteños merecen un debate de ideas y no una guerra de operaciones que solo beneficia a los que ya tienen el poder.

La dirigencia provincial debería recordar que la política es una herramienta para transformar la realidad y no un juego de ajedrez donde los peones son los ciudadanos. Los salteños necesitan dirigentes que trabajen por el bien común y que dejen de lado las ambiciones personales que tanto daño le hacen a la provincia. El espejismo porteño y la rosca mediática son dos caras de una misma moneda que la sociedad salteña ya no está dispuesta a tolerar.