(SALTA).- Alfredo Olmedo le reprochó a Mario Ernesto Peña haber difundido afirmaciones que, según sostuvo, no eran ciertas y le reclamó explicaciones durante una entrevista en Cara a Cara, emitida la noche del jueves 1 de octubre. El dirigente planteó el cuestionamiento en dos momentos del programa y mencionó causas judiciales que aseguró haber resuelto a su favor. El conductor respondió con preguntas y objeciones, pero evitó explicar el fundamento de los dichos que su invitado le atribuía.
El primer cruce surgió mientras hablaban de la libertad de expresión. “Usted muchas veces dijo cosas que no fueron ciertas”, lanzó Olmedo. Después propuso reunirse “con un vaso de agua” para revisar las acusaciones y los resultados judiciales. “Creo que muchas veces usted se adelantó a hablar mal de mí”, agregó. El reclamo apuntaba directamente al tratamiento que el conductor había dado a su figura.
Peña no defendió en ese momento ninguna afirmación concreta. Su respuesta fue una pregunta: “¿Usted me está diciendo que es un nene de pecho?”. Olmedo lo negó y comenzó a repasar su trayectoria política. El intercambio siguió por ese camino, mientras quedaba pendiente la cuestión inicial: qué había dicho el conductor, con qué respaldo y por qué su entrevistado consideraba que había faltado a la verdad.
Cuando la conversación llegaba al final, Olmedo retomó el reclamo. “Algún día le pido que, por todo lo que dijo públicamente, si quiere con un café, me diga por qué lo dijo”, insistió. Peña respondió: “Pero, perdón, ya es la segunda vez que insiste con esto”. El conductor señaló la reiteración del planteo, aunque volvió a dejar sin explicación los dichos cuestionados.
Olmedo mencionó entonces el caso de su avión. Afirmó que lo había importado por el Banco Central y recordó que se había planteado una acusación de contrabando. “¿Se acuerda?”, preguntó. También invocó decisiones judiciales que, según su versión, lo habían favorecido. Peña preguntó qué había ocurrido con la aeronave, pero no explicó cuál había sido su posición ni qué información la sustentaba.
El conductor introdujo después otro asunto: “Una cosa: los esclavos en la finca”. Olmedo respondió que su campo era considerado un ejemplo por agricultores y por el gobierno de La Rioja. El cierre de esa respuesta resulta confuso en la transcripción disponible. Sin profundizar en el contrapunto, Peña terminó el intercambio al señalar que no quería hacer esperar a monseñor Cargnello, quien participaría a continuación.
La explicación del conductor quedó pendiente. Peña ofreció las “puertas abiertas” de su programa para que Olmedo aclarara lo que quisiera sobre sus dichos y se definió como “un hombre de bien”. El dirigente, sin embargo, había pedido que fuera el propio conductor quien diera explicaciones. Hubo respuestas a la confrontación, pero ninguna defensa concreta de las afirmaciones cuestionadas.