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Opinión

A los 78 años, Antonio Marocco se vuelve a anotar para ser vicegobernador

El dirigente volvería a integrar la fórmula de Gustavo Sáenz, en medio de cuestionamientos por la falta de renovación política en Salta.

Antonio Marocco

(SALTA) – (Por Diego Nofal).-La frase hay que dejar que los jóvenes crezcan en política es solamente un eslogan en la provincia de Salta, y Antonio Marocco es un ejemplo de eso. Basta con mirar la primera línea de funcionarios provinciales y vamos a encontrar gente que estuvo en el gobierno de Romero, gente que estuvo en el gobierno de Juan Manuel Urtubey, gente que estuvo en la intendencia de Gustavo Sáenz, pero sobre todo vamos a encontrar muy pocos sub 40. Oriana Nevora, con 28 años, e Ignacio Jarsún, de 40 años, son solo funcionarios que ostentan cargos importantes y que tienen la menor edad, después toda la primera línea del gobierno está integrada por hombres que han superado los 50 años de edad y que han pasado más de una gestión de gobierno.

Si hay algo que no ha creado Gustavo Sáenz son nuevos políticos, ojo, tampoco lo ha hecho La Libertad Avanza y muchísimo menos el Partido Justicialista donde las mismas caras van cambiando de asiento los últimos 30 años. Pero ahora Antonio Marocco que vuelve a subirse al carro de la postulación para vicegobernador de la provincia ya es demasiado, inclusive para el partido gobernante, es demasiado inclusive para Salta. Antonio Marocco que cumple años en noviembre, en caso de volver a postularse haría campaña teniendo 79 años de edad y asumiría como vicegobernador a los 80, y nadie dice que hay que descartar la experiencia de los viejos políticos, pero sin duda nuestra Cámara de Senadores requiere de una visión más joven y completamente distinta de la política.

La política está cambiando y que no cambien los políticos es una manera de resistirse a algo que indefectiblemente debe darse como es la renovación en la función pública. Pero se nota que para varios es muy complicado soltar la teta del Estado, se han acostumbrado tanto al salario y a los negocios otra vez de la función pública que no quieren soltar nunca más la posición de privilegio en la que los pusieron los salteños alguna vez. La reelección de Marocco representa la resistencia de una generación política que no encuentra sucesores y que se aferra al poder con uñas y dientes.

Marocco ha ocupado cargos públicos durante décadas y su figura está asociada a todas las gestiones justicialistas de las últimas tres décadas. Fue diputado provincial, senador y vicegobernador en múltiples oportunidades, y su nombre suena como una posibilidad concreta para repetir en la fórmula de Gustavo Sáenz. La falta de renovación en la dirigencia provincial es una de las deudas pendientes de la política salteña y el caso de Marocco es la expresión más clara de esa deuda.

Los jóvenes que quieren incursionar en la política se enfrentan a estructuras partidarias que están diseñadas para perpetuar a las mismas personas en el poder. Los espacios de participación juvenil existen pero no tienen la fuerza suficiente para disputar los lugares de decisión. La renovación política es una demanda creciente de la sociedad que los partidos tradicionales no logran canalizar.

El caso de Antonio Marocco es paradigmático porque a sus 78 años sigue siendo una pieza clave del armado oficialista. Su experiencia y su capacidad de negociación son valoradas por el gobernador pero también son un símbolo del inmovilismo de la clase política salteña. Mientras figuras como Marocco siguen ocupando los primeros lugares de las listas, los jóvenes siguen esperando su oportunidad en un sistema que parece no estar dispuesto a dársela.