(SALTA) – (Por Diego Nofal).- El concejal Rodrigo Quinteros fue el único de los cinco ediles consultados que se animó a revelar su patrimonio y a recordar cuánto declaró este año. La consulta incluyó también a Florencia León, Erica Castro, David Leiva, José García, quienes afirmaron haber presentado su declaración jurada en tiempo y forma. Sin embargo, solo Quinteros pudo decir una cifra concreta sobre sus bienes.
Es importante recalcar que las declaraciones juradas se entregan en marzo y que estamos en octubre, es decir siete meses después. Los concejales parecen haber perdido la memoria sobre el monto de su patrimonio, excepto Rodrigo Quinteros. José García dijo que era el único concejal que no tenía casa propia, pero tampoco aportó una cifra concreta sobre sus bienes.
Florencia León y Erica Castro señalaron que venían de la actividad privada y que tenían todo declarado, pero ninguna de las dos se animó a dar una cifra. La excusa de David Leiva fue aún peor, porque dijo que no recordaba cuánto era su patrimonio en pesos. Es decir que o tiene su patrimonio en otra moneda, o realmente tiene muy poca memoria, o muchísimo dinero.
El único que se animó a contestar fue Rodrigo Quinteros, quien contó que había declarado un patrimonio que incluye un auto y un departamento. Según sus declaraciones, el total de sus bienes asciende a cerca de 100 millones de pesos. Aparentemente es el único concejal que puede dejar a la sociedad saber cuánto dinero gana y cuánto tiene.
La falta de transparencia de los concejales sobre su patrimonio genera desconfianza en la ciudadanía y alimenta la sospecha de que ocultan información. Los funcionarios públicos tienen la obligación moral de rendir cuentas sobre sus bienes y sus ingresos. La declaración jurada es una herramienta fundamental para prevenir el enriquecimiento ilícito y garantizar la ética pública.
Rodrigo Quinteros marcó una diferencia al revelar su patrimonio sin evasivas y con claridad. Su actitud contrasta con la de sus colegas que prefirieron eludir la pregunta o dar respuestas vagas. Este tipo de gestos contribuye a fortalecer la confianza en las instituciones y a mejorar la calidad de la democracia.
La sociedad salteña merece saber quiénes son sus representantes y cuáles son sus bienes antes y después de ejercer cargos públicos. La transparencia no debería ser una excepción sino la regla en la política provincial. Rodrigo Quinteros dio un ejemplo que sus colegas deberían seguir para recuperar la credibilidad del Concejo Deliberante.