(SALTA).- El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, dejó abierta la discusión sobre su futuro político durante una entrevista en A Dos Voces, de TN, donde fue consultado directamente sobre la posibilidad de convertirse en candidato presidencial en 2027. Aunque evitó confirmar cualquier aspiración personal, planteó que existe un sector de la sociedad que busca una alternativa distinta a la confrontación entre Javier Milei y Axel Kicillof. Su respuesta puso el acento en la necesidad de construir un proyecto federal antes de discutir nombres y candidaturas.
Sáenz consideró que el oficialismo nacional eligió al gobernador bonaerense como su principal adversario político. “Claramente el Gobierno eligió como rival a Kicillof”, sostuvo, y advirtió que las críticas permanentes pueden terminar fortaleciendo a quien se pretende debilitar. En su análisis, el escenario electoral aparece dominado por dos figuras con posiciones ideológicas enfrentadas, mientras una parte del electorado podría estar buscando una propuesta que no represente ninguno de esos extremos.
La entrevista adquirió mayor relevancia cuando los periodistas le preguntaron si esa alternativa podía surgir de los gobernadores y, concretamente, si él estaba dispuesto a competir por la Presidencia. Sáenz no respondió con una negativa. En cambio, sostuvo que resultaba prematuro hablar de candidaturas sin presentar previamente un proyecto político y económico. “Yo quiero un país federal”, expresó, antes de describir las condiciones que, a su entender, debería reunir un futuro presidente.
Un liderazgo federal frente a los extremos
El mandatario planteó que la Argentina necesita dirigentes con sentido común, criterio, humildad y capacidad para gobernar más allá de las diferencias partidarias. También cuestionó la idea de dividir a la sociedad entre quienes acompañan al oficialismo y quienes se oponen. “El Presidente tiene que entender que gobierna para los zurdos también”, afirmó, al sostener que las responsabilidades institucionales deben estar por encima de las disputas ideológicas.
En materia económica, Sáenz reconoció avances en la macroeconomía, pero advirtió que esos resultados todavía no se reflejan suficientemente en la vida cotidiana. Señaló que el consumo continúa debilitado, que las inversiones no llegan con la velocidad necesaria y que la clase media atraviesa dificultades crecientes. También alertó sobre el riesgo de una recesión y cuestionó la falta de respuestas para quienes no logran cubrir sus gastos mensuales.
Su mirada sobre Javier Milei combinó diferencias políticas con un reconocimiento explícito a las reformas impulsadas por el Gobierno nacional. Sáenz sostuvo que pocos dirigentes se habrían animado a tomar decisiones semejantes y afirmó que quien suceda al actual Presidente podría encontrarse con un escenario favorable gracias a esos cambios. Sin embargo, insistió en que las transformaciones económicas deben estar acompañadas por diálogo, sensibilidad social y una distribución más equilibrada de las oportunidades entre las provincias.
Sin anunciar una candidatura ni definir una estructura electoral, Sáenz comenzó a describir el perfil de una alternativa nacional basada en el federalismo y la moderación. Ante la posibilidad de competir por la Presidencia, eligió hablar de un programa, de las necesidades del interior y de un liderazgo capaz de superar los enfrentamientos. La definición no equivale a un lanzamiento electoral, pero tampoco cerró la puerta a una eventual participación en la disputa presidencial de 2027.