(SALTA) – (Por Diego Nofal).- El diputado provincial Germán Rallé cuestionó al intendente de General Güemes, Carlos «Kety» Rosso, por anunciar con anticipación que no buscará la reelección y advirtió que esa decisión podría debilitar su gestión. Rallé también anticipó que Sergio Salvatierra podría volver a competir por la intendencia y sostuvo que la dirigencia debería concentrarse en los problemas económicos y sociales antes que en las candidaturas de 2027. La advertencia es pertinente y refleja una preocupación que excede el caso de Güemes, porque la política salteña parece haber entrado en un ciclo de anticipación electoral que distrae de las urgencias cotidianas de la gente.
El departamento de General Güemes enfrenta problemas estructurales que no se resuelven con especulaciones sobre candidaturas. Numerosas familias tienen dificultades para llegar a fin de mes, el desempleo continúa entre las principales preocupaciones y la actividad económica no muestra signos de recuperación sostenida. En ese contexto, el anuncio anticipado de una salida y la inmediata especulación sobre un sucesor configuran un spectacle político que no aporta soluciones a los problemas reales. La dirigencia provincial debería tomar nota y priorizar la gestión por encima de las estrategias electorales.
La interna de Güemes es un síntoma de una enfermedad más amplia que afecta a la política salteña en su conjunto. La anticipación de los tiempos electorales se ha convertido en una práctica habitual que consume energías y recursos que deberían destinarse a la gestión. Rallé tiene razón cuando afirma que hablar de campaña cuando la sociedad reclama respuestas concretas es un desacierto. Pero esa crítica debería extenderse a todos los espacios políticos, incluido el propio oficialismo provincial, que también anticipa elecciones y acomoda estructuras mientras las necesidades de la gente siguen esperando.
El intendente Rosso tiene derecho a decidir sobre su futuro político, pero también tiene la responsabilidad de garantizar que su gestión no se vea afectada por el anuncio anticipado de su salida. La sociedad de Güemes necesita un gobierno municipal que trabaje hasta el último día de su mandato y que no se convierta en una plataforma para la carrera de otros dirigentes. La política provincial debería aprender de estos episodios y construir una cultura política que priorice la gestión y que respete los tiempos de la ciudadanía.
La interna de Güemes es un recordatorio de que la política salteña todavía tiene cuentas pendientes con la calidad institucional y con la responsabilidad de los dirigentes. La sociedad merece algo mejor que un espectáculo de candidaturas anticipadas y de disputas por el poder. Rallé y Rosso tienen la oportunidad de demostrar que pueden estar a la altura de las circunstancias y de priorizar los intereses de la gente por encima de las ambiciones personales.