(SALTA).- El concejal Rodrigo Quinteros expresó su preocupación por el clima de las sesiones del Concejo Deliberante y cuestionó las interrupciones reiteradas entre ediles, especialmente durante el espacio destinado a las manifestaciones. Advirtió que estas situaciones afectan el respeto entre los representantes y reclamó que las diferencias políticas e ideológicas no se conviertan en un obstáculo para el diálogo.
“Quiero hablar de algo que está sucediendo, que nos pega muy de cerca a nosotros, los 21 concejales”, planteó Quinteros al referirse a una situación que, según señaló, se repite desde hace tiempo en el cuerpo legislativo municipal. De este modo, el edil de La Libertad Avanza transmitió su preocupación por algunos concejales interrumpen a sus pares cuando están haciendo uso de la palabra. En ese sentido, remarcó que escuchar una manifestación no debe ser una obligación, pero que la decisión de no hacerlo tampoco justifica impedir que otro representante se exprese.
“Nadie está obligado ni lo atan para escuchar una manifestación que no quiere escuchar. Tiene la libertad y tiene el derecho de retirarse y no escuchar la manifestación de algún par sin necesidad de interrumpir”, afirmó.
Para Quinteros, la reiteración de estas conductas está deteriorando el clima de convivencia institucional. “Este Concejo Deliberante ya parece un colegio secundario”, manifestó, al cuestionar la falta de respeto durante los debates.
El respeto por encima de las diferencias políticas
El concejal también advirtió que los problemas de convivencia en las sesiones pueden repercutir en el funcionamiento cotidiano del cuerpo, particularmente en el trabajo de las comisiones, donde los ediles deben discutir iniciativas y buscar acuerdos más allá de sus pertenencias partidarias.
“Si nosotros no nos podemos respetar, ¿qué nos queda en el trabajo en comisión?”, se preguntó. En ese marco, Quinteros pidió recuperar pautas básicas de convivencia y evitar que las diferencias políticas se traduzcan en descalificaciones o interrupciones. “No hay que perder el respeto, porque antes del partido, antes de la ideología, existe la persona, y a esa persona se la trata con respeto aunque no coincidamos”, sostuvo.
Sus declaraciones pusieron el foco en las formas del debate legislativo y en la necesidad de garantizar que todos los concejales puedan expresarse durante las sesiones. El planteo también abrió una discusión sobre la convivencia dentro del Concejo Deliberante y el desafío de sostener el intercambio democrático incluso cuando existen posiciones políticas enfrentadas.
Más allá de las diferencias que puedan separar a los distintos bloques, el reclamo de Quinteros apunta a una regla elemental del funcionamiento institucional: el derecho a disentir no debería anular el derecho del otro a hablar.