(SALTA).- El acuerdo con el que las provincias del Norte aceptaron el recorte del régimen de Zona Fría, a cambio de un esquema propio de subsidios eléctricos, ya tiene letra oficial. Para buena parte de los salteños, las cuentas no cierran como se había anunciado.
Entre el lunes y el martes, el gobierno nacional publicó las dos piezas del canje. La primera es el Decreto 1266/2026, que reglamenta la reforma de Zona Fría y rige desde el 26 de octubre. La segunda es la Resolución 300/2026 de la Secretaría de Energía, que crea los nuevos bloques de consumo eléctrico subsidiado para las «zonas cálidas» y «muy cálidas» y empezará a aplicarse con los consumos de noviembre.
En Salta, de los 134.000 usuarios residenciales de gas natural que tenían descuento automático, solo lo mantienen los de la Puna. Hasta ahora, 65.798 hogares recibían una rebaja del 50% y otros 68.741, una del 30%.
Quiénes pierden y quiénes conservan
Quedan fuera del beneficio automático Salta Capital, Rosario de Lerma, Cerrillos, Chicoana, La Caldera, La Viña, Cafayate, San Carlos y Cachi. Conservan el 50% de bonificación los departamentos de Los Andes, La Poma, Santa Victoria e Iruya. Ese descuento se calculará «sobre el gas efectivamente consumido», según el texto oficial.
Los usuarios que pierden el beneficio solo podrán acceder a «una bonificación adicional del 20%, calculada sobre el precio del gas y aplicada a los consumos base». Para eso deben estar inscriptos en el registro de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF) y tener ingresos de hasta tres canastas básicas totales por mes.
En todo el país, 3,35 millones de usuarios dejan de recibir el beneficio automático. El régimen se financiará con el Fondo Fiduciario para Subsidios de Consumos de Gas, que administra el Banco de la Nación y se nutre de un recargo «de hasta el 7,5%» sobre el precio del gas en el punto de ingreso al sistema de transporte. Los productores y los importadores actuarán como agentes de percepción.
La compensación: bloques, no porcentajes
La contraparte para el Norte llegó con la Resolución 300/2026, que firmó la secretaria de Energía, María Carmen Tettamanti. La norma alcanza a 15 provincias y a 2.371.941 usuarios residenciales: Catamarca, Chaco, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, San Juan, San Luis, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán.
La resolución no establece un porcentaje de descuento. Amplía la cantidad de energía subsidiada que cada hogar puede consumir. En las zonas muy cálidas, el bloque es de 500 kWh mensuales entre noviembre y abril. En las zonas cálidas, de 300 kWh mensuales todo el año, con un refuerzo a 370 kWh en diciembre, enero y febrero.
«Sobre ese bloque se aplica la bonificación vigente, focalizada en los hogares vulnerables a través del régimen de Subsidios Energéticos Focalizados», indica el texto. La norma aclara que los beneficios «se aplicarán estrictamente hasta los límites de los bloques de consumo base». En la práctica, el subsidio eléctrico para el Norte quedó atado al mismo requisito que el residual del gas: estar inscripto en el SEF.
Lo que se había anunciado
El 20 de agosto, tras una reunión en el Ministerio de Economía con Luis Caputo, Diego Santilli y Tettamanti, en la que participaron los gobernadores de Salta, Catamarca, Chaco, Corrientes y Jujuy, Sáenz defendió el acuerdo.
«El beneficio es subsidiar parte de la electricidad. Estamos hablando de entre un 50% y un 80%, dependiendo de si son zonas cálidas o muy cálidas», dijo entonces. Planteó el tema como un reclamo histórico: «Esto es como la coparticipación, que no se resuelve desde el 94». También sostuvo que el país es «injusto, porque el Norte viene subsidiando desde hace muchos años a las zonas frías», y aclaró: «No es un subsidio al gobernador de Salta, ni al de La Rioja, ni al de Chaco. Es un subsidio para la gente que lo vive».
Las cifras que difundió en ese momento el gobierno provincial coinciden solo en parte con la norma final. Para las zonas cálidas se anunció un salto de 150 a 300 kWh, y la resolución fijó 300 kWh con un refuerzo estival a 370. Para las zonas muy cálidas se había hablado de 550 kWh, y quedaron en 500. Ninguna de las dos normas publicadas menciona el rango del 50% al 80%.
La premisa política del acuerdo era que el ahorro de la reforma de Zona Fría se volcara a las zonas cálidas. El texto final limita ese alivio a los hogares de menores ingresos.
Cómo votaron los salteños
La reforma obtuvo media sanción en Diputados el 20 de mayo, con el apoyo de legisladores del Norte. De la bancada salteña, Pablo Outes y Yolanda Vega, de Innovación Federal, votaron a favor, y Bernardo Biella, del mismo bloque, en contra. Los cuatro diputados de La Libertad Avanza, Carlos Zapata, Julio Moreno Ovalle, Eliana Bruno y Gabriela Flores, acompañaron el proyecto.
En septiembre, el Senado lo convirtió en ley por 38 votos contra 8. Los tres senadores por Salta votaron a favor: Flavia Royón, de Primero los Salteños y cercana a Sáenz, y María Emilia Orozco y Gonzalo Guzmán Coraita, de La Libertad Avanza.
Los cuestionamientos
El requisito del SEF es el punto más discutido en la provincia. Muchos hogares que hoy reciben el beneficio provincial podrían quedar afuera del régimen nacional por superar el umbral de ingresos. La diputada nacional Julieta Campos reclamó «tarifas justas y reglas claras fijadas por ley».
El efecto combinado recae sobre todo en los hogares de ingresos medios del Valle de Lerma y de los Valles Calchaquíes. Pierden el descuento automático del gas porque dejan de ser zona fría, y quedan fuera del subsidio eléctrico nacional porque superan el umbral de ingresos del SEF.
La provincia, en tanto, ya financia con fondos propios una bonificación por zonas cálidas, creada por el decreto 50/23, que alcanza a unas 106.000 familias. Sáenz había pedido a la Nación extender el beneficio a unas 140.000 familias de ocho departamentos.
Las normas que excluyen a la capital salteña de la zona fría se conocieron en una semana de temperaturas bajas y lluvias, con un pronóstico de frío hasta el jueves. Hasta el cierre de esta edición, el gobierno provincial no se había pronunciado sobre el alcance de las resoluciones.





