(SALTA).- Claudia Vásquez, presidenta de la Agencia Provincial Salta Deportes, y Ramiro Schiavonni, director del estadio Padre Ernesto Martearena, deberán explicar qué sucedió con las inversiones anunciadas durante los últimos dos años. La semifinal de la Copa Argentina jugada ayer miércoles 28 de Octubre dejó al descubierto problemas en el campo de juego que contrastan con las promesas oficiales de recuperación. Las críticas del arquero de Platense Juan Pablo Cozzani volvieron a poner sobre la mesa el destino de los recursos destinados al estadio.
El 23 de octubre de 2024, Claudia Vásquez y el entonces secretario de Deportes, Sergio Chibán, presentaron maquinaria adquirida para mejorar el mantenimiento del césped. La compra incluía cortadoras helicoidales, equipos autopropulsados y dosificadoras de arena. Según informó Chibán, los elementos fueron financiados con recursos propios del estadio, sin utilizar fondos del presupuesto de la Secretaría de Deportes. Ramiro Schiavonni también participó de la presentación y destacó las ventajas de los nuevos equipos.
Vásquez aseguró entonces que la adquisición permitía atender una necesidad que llevaba muchos años sin resolverse. Schiavonni explicó que se trataba de maquinaria similar a la utilizada por clubes de Primera División. Hoy sería oportuno conocer cuánto costaron esos equipos, dónde se encuentran y con qué frecuencia se utilizaron. También cuánto dinero recibió el Martearena durante 2025 y 2026 para el mantenimiento del césped y qué resultados tuvieron esas inversiones.
Las obras prometidas y las explicaciones pendientes
El 15 de enero de 2026, Claudia Vásquez y Ramiro Schiavonni recorrieron nuevamente las instalaciones del Martearena. El Gobierno provincial anunció que estaba trabajando para poner el estadio en condiciones de recibir espectáculos deportivos y artísticos. Schiavonni afirmó que se ejecutaba un plan para recuperar el campo de juego, mientras Vásquez adelantó gestiones ante la Secretaría de Obras Públicas. Nueve meses después, todavía falta conocer qué obras se concretaron, cuánto dinero demandaron y quién controló su ejecución.
Las críticas llegaron después de la semifinal entre Platense y Atlético Tucumán. Juan Pablo Cozzani, arquero del equipo que consiguió la clasificación, cuestionó públicamente el estado de la cancha. “Este estadio hoy no estaba en condiciones, la cancha muy mala, las cosas muy malas”, declaró. Las lluvias registradas durante la jornada pudieron afectar el terreno, pero eso no elimina las preguntas sobre su preparación, el drenaje y los trabajos realizados durante los meses anteriores.
Claudia Vásquez, sin embargo, calificó el balance de la jornada como “altamente positivo”. Destacó la organización del encuentro y la presencia del público, sin ofrecer en esas declaraciones una explicación específica sobre los cuestionamientos al césped. Mientras los funcionarios celebraban la realización del espectáculo, uno de sus protagonistas denunciaba públicamente las condiciones del escenario. La diferencia entre ambas versiones merece una respuesta de las autoridades responsables del estadio.
La Agencia Provincial Salta Deportes y la administración del Martearena deberían informar cómo se distribuyen las responsabilidades sobre el mantenimiento de las instalaciones. ¿Quién verificó el estado de la cancha antes de autorizar el encuentro? ¿Se realizaron inspecciones técnicas? ¿Existen informes sobre el funcionamiento del sistema de drenaje? ¿Quién supervisó las tareas anunciadas en enero? También falta conocer si las maquinarias presentadas en 2024 continúan operativas y cuáles fueron los gastos de conservación durante los últimos dos años.
El Gobierno de Gustavo Sáenz promociona a Salta como sede de competencias deportivas y espectáculos de alcance nacional. Recibir esos acontecimientos también exige mantener el estadio preparado para utilizarlos. En octubre de 2024 se presentaron nuevas maquinarias; en enero de 2026 se anunció la recuperación del césped; y en octubre, durante una semifinal de la Copa Argentina, llegaron las críticas. Claudia Vásquez y Ramiro Schiavonni tienen ahora una explicación pendiente: cuánto se invirtió, qué trabajos se hicieron y por qué el estado de la cancha terminó cuestionado públicamente.





